¿Negligencia o corrupción?

En el caso de Plaza Artz, se erigió en el área de la presa Anzaldo, una zona que de acuerdo con los especialistas debería ser receptora de agua y no debería utilizarse para desarrollos de este tipo, pero aquí se privilegió el negocio

¿Negligencia o corrupción?
PRIMER CUADRO
En manos de la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México dejó el jefe de gobierno, José Ramón Amieva, la investigación del derrumbe de Plaza Artz; de inmediato se despierta la suspicacia, porque los procesos se pierden en el tiempo y el mejor ejemplo son los damnificados del sismo, la justicia no ha llegado para ellos .
La industria de la construcción encontró en la Ciudad de México un gran negocio y las autoridades han pasado por alto reglamentos, medidas de protección al medio ambiente y obras de mitigación. Las inmobiliarias cuentan con toda una red de apoyo, por eso a pesar de que hubo inmuebles casi nuevos que se vivieron abajo durante el sismo, a la fecha no hay responsables.
En el caso de Plaza Artz, se erigió en el área de la presa Anzaldo, una zona que de acuerdo con los especialistas debería ser receptora de agua y no debería utilizarse para desarrollos de este tipo, pero aquí se privilegió el negocio.
Como dicen los biólogos el agua tiene memoria y siempre busca su cauce, aun cuando se le obstruya, este centro comercial se levantó en un terreno que debía servir para la recarga de los mantos acuíferos.
Los habitantes de la zona se han quejado ante este crecimiento desmedido de construcciones, la plaza provocó el año pasado desplazamientos del subsuelo lo cual representa un riesgo para vecinos; en lo cotidiano afecta el abastecimiento de agua; además de que las obras de mitigación que hizo la constructora Sordo Madaleno Arquitectos no fueron en beneficio de la población, sino que se trató de vialidades para ingresar a la plaza.
Entonces viene la pregunta, quiénes son los responsables de esta situación.
El jefe de gobierno, José Ramón Amieva en una conferencia de prensa dejó pasar las preguntas que se referían a la responsabilidad de su antecesor Miguel Ángel Mancera. Se hizo el desentendido a pesar de que fue un cuestionamiento reiterado, pero deslizó una duda, el daño puede tener su origen en la estructura o el subsuelo; pero casualmente la ingeniería estructural de Plaza Artz estuvo a cargo de Grupo Rioboo, firma que participó en el proyecto del  segundo piso del periférico y para los que Claudia Sheinbaum, jefa de gobierno electa, ha tenido palabras muy generosas.
José María Rioboo, uno de los ingenieros estructuralistas del país con más reconocimiento y prestigio nacional e internacional, así lo calificó Sheinbaum Pardo hace más de un mes, cuando en campaña se le cuestionaba sobre la obra del segundo piso.
Negligencia es la palabra que utilizó Amieva en el derrumbe de Plaza Artz, pero que tal tolerancia por parte de autoridades que se hacen de la vista gorda y permiten que este tipo de construcciones se brinquen las disposiciones normativas; o tal vez irresponsabilidad de los funcionarios que otorgan permisos y deben verificar que se cumplan los reglamentos, pero cuando se mezcla todo el término más adecuado es corrupción.

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