Nadie vivió feliz para siempre

Yo les creí y lo intenté, pero ya no es la película que quiero ver, quiero ver a Rose olvidando lo guapo que es Jack en el maldito Titanic


Y aparece en la pantalla la flamante frase y vivieron felices para siempre, que aun no escrito con letras, está grabado en las millones de mentes que aplauden con ese beso final de película…con ese final.

Así crecí yo, la niña cuyos padres críticos la intentaron alejar de la mierda consumista de la televisión sin advertir que Hollywood tiene unas garras muy finas. Mucho más finas para las mujeres, después de todo son ellas las que deben crecer esperando ese beso que complete la auténtica insatisfacción inherente a sentirse siempre la mitad de una persona, un ser incompleto. ¿Al final no es lo que sus bodas, tarjetas de la media naranja y películas románticas las hacen sentir?

Seamos completamente honestas, siempre hay un sabor amargo tras la rosa historia de amor, de absoluto vacío para quien carece de una relación, de total insatisfacción para quien la tiene y al comparar la realidad no encuentra los atardeceres perfectos ni el beso apasionado.

¿Será porque es un engaño absoluto? ¿Será porque al final un sistema se sostiene de ejércitos de personas que sirven más y mejor si se mantienen aterrorizadas de conocerse? ¿De explorarse… en solitario, eso no es romántico, cierto? Y el romance ocupa inseguridad a ser llenada, casas en ser compradas, bodas en ser realizadas, niños en ser traídos a un mundo que necesita darle su amor llenándolo de cosas. Que lo hagan sentir amados, aunque a la par de su crecimiento en esta sociedad se le llene de mensajes incongruentes que los lleven a saber que no importa cuántos pasteles, juguetes y ropa les hayan dado. No importa si son unas grandes personas, son seres incompletos que ocupan salir al mundo y suplicar ser agregados a ese sistema del vivieron felices para siempre.

Cuando en la escuela los temas que no importan son vivir y ser felices muy por el contrario hay que no correr, no gritar, no empujar, pero sí repetir y memorizar sin tener idea de por qué y para qué olfateando en los maestros que tampoco tienen ideas de por qué nos piden hacerlo. Supongo que al final es porque ellos también han estado demasiado preocupados en completarse, buscando esa clase de amor en personas que también están incompletas.

Yo les creí y lo intenté, pero ya no es la película que quiero ver, quiero ver a Rose olvidando lo guapo que es Jack en el maldito Titanic y salvándose a sí misma de ese miedo, de esa idea de que hay que estar al borde de la muerte para dejarse salvar por otra persona, yo no quiero vivir feliz para siempre, quiero vivir real y honesta para siempre. Quiero saber que no hay un sentido de las cosas, pero si te sabes completo hay mucho espacio para inventarte la cantidad y dirección de sentidos que se te den la gana.

YO NO QUIERO VIVIR FELIZ PARA SIEMPRE.

 

Columna anterior: Warhol ¡vidente!

 

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