Nacen las leyendas

La combinación de un gran boxeador latino y otro norteamericano generalmente resulta en combates de gran emoción, que marcan el futuro y dan inicio a la leyenda

Mauricio Sulaimán / Recuerdos de José Sulaimán / El Heraldo de México
Mauricio Sulaimán / Recuerdos de José Sulaimán / El Heraldo de México
ESTRELLATO. Mikey García podría estar en camino de volverse un ídolo en el Consejo Mundial de Boxeo. Foto: Especial

 

Hay una serie de funciones entre latinos y norteamericano que han logrado dar inicio a carreras boxísticas de peleadores legendarios.

La combinación de un gran boxeador latino y otro norteamericano generalmente resulta en combates de gran emoción, que marcan el futuro y dan inicio a la leyenda.

Ayer por la noche, quizá se dio una de estas peleas grandiosas.

Mikey García enfrentó al norteamericano Eroll Spence. Ambos campeones e invictos.

Mikey subió al cuadrilátero como campeón mundial de peso ligero representando al Consejo Mundial de Boxeo (CMB), mientras que Spence buscaba retener su campeonato mundial de la FIB.

El combate se realizó en el magnífico estadio de los Vaqueros de Dallas, en Arlington, Texas.

OTRAS PELEAS MEMORABLES

Mantequilla Nápoles conquistó la gloria al arrebatarle el cinturón de campeón mundial de peso welter al norteamericano Curtis Cokes.

Alexis Argüello, el más grande de la historia del boxeo nicaragüense, sostuvo dos combates dramáticos con el norteamericano Aaron Pryor.

La última de ellas sería la que marcaría el retiro del peleador centroamericano. Esa función quedó marcada por unas escenas que salieron a relucir después del combate, donde se captó al entrenador de Pryor dando bebidas sospechosas que se han interpretado como dopaje. Esa pelea, que no fue de nuestro organismo, no contó con pruebas antidopaje.

Roberto Manos de Piedra Durán logró lo impensable al derrotar a quien era considerado el mejor boxeador del mundo, invicto e ídolo, Sugar Ray Leonard.

Durán subió de peso ligero hasta welter y le ganó por decisión unánime en 15 dramáticos rounds en Montreal, Canadá, y conquistó el cinturón verde y oro del Consejo Mundial de Boxeo.

Otra pelea con estas características fue aquella entre el más grande de la historia de México, Julio César Chávez, y el medallista olímpico Meldrick Taylor.

Chávez, campeón mundial WBC, y Taylor, monarca IBF. Ambos invictos, dieron una de las mejores peleas de la historia, que culminó con un dramático final, digno de película de Hollywood, pues el mexicano noqueó al estadounidense con tan sólo dos segundos en el reloj.

También el Golden Boy, Óscar de la Hoya, tuvo su momento de gloria ante un boxeador moreno, al que venció de manera categórica, a Pernell Whitaker, arrebatándole el campeonato welter WBC, tras un largo reinado.

Mikey García tuvo el apoyo del público, aún y cuando Spence es de Dallas, Texas.

La ventaja de peso de Eroll pudo ser fundamental en el desempeño de la pelea, aún y cuando, Mikey tiene gran habilidad boxistica, y sobre todo, corazón de león. Espero que la función haya cumplido con las expectativas del mundo del boxeo .

En la misma cartelera, el campeón plata del WBC , Luis Panterita Nery combatió ante el puertorriqueño McJoe Arroyo.

Lamentablemente, Nery no defendió su campeonato por razones inexplicables, aún y cuando el organismo ha hecho hasta lo imposible para regresarlo al nivel mundialista, tras perder su título en la báscula y haber tenido un grave problema de doping por clembuterol.

También combatió el mexicano David El Bandera Roja Benavídez, quien buscará su regreso al campeonato mundial WBC en la división supermedio.

Se dio a conocer la noticia de la inducción al Salón de la Fama al gran campeón Juan Manuel Márquez. Será motivo de fiesta para el boxeo mexicano.

¡Muchas felicidades, Juan Manuel Márquez!

ANÉCDOTA DE HOY

Estaba con mi papá en el estadio de los Vaqueros de Dallas. Era la conferencia de prensa final de la pelea entre el mexicano Antonio Margarito ante el filipino Manny Pacquiao por el campeonato mundial superwelter WBC.

Estaba muy emocionado, pues los Sulaimán somos aficionados al equipo de la Estrella Solitaria, de toda la vida, y estar ahí, pues era como un sueño.

Estábamos por empezar la conferencia y me senté junto a mi papá en el podium.

De repente miré hacia la izquierda, y me encontré con una sonrisa angelical de una de las vaqueritas ubicada arriba del estrado.

Inmediatamente le dije a mi papá que me había sonreído, una vez más. Miré, y para mi gran sorpresa me volvió a sonreír. Emocionado le pregunté a don José si había visto y me contestó:

¡Ay, mijito! Las vaqueritas tienen un contrato muy estricto en el que si salen en alguna ocasión en una fotografía y no están sonriendo, pues pierden su trabajo… lo siento, pero tú sigue pensando que te sonrió a ti, finalizó.

 

LEYENDA. El derechazo de Julio César Chávez a Meldrick Taylor nunca lo olvidarán los mexicanos. Foto: Especial

 

Por MAURICIO SULAIMÁN

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