Multas por no votar

No sufragar castiga al sistema democrático, no a los partidos ni a los candidatos

Raymundo Sánchez  / Periscopio / Heraldo de México
Raymundo Sánchez / Periscopio / Heraldo de México

Tránsito del voto, de derecho a obligación, propone el presidente del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, Felipe Fuentes Barrera, incluyendo sanciones económicas, exclusión para realizar trámites, y hasta pérdida del derecho a ser votado y ocupar cargos públicos.

Un golpe certero, el del magistrado, al indefendible abstencionismo que marca las elecciones en México, cuando no se trata de elegir Presidente de la República.

Porque antes de pensar en defender el mal llamado derecho a no votar, que podría derivar en la petición de amparos, habría que precisar que no votar ni siquiera es un derecho. Se trata de la renuncia al derecho inalienable a sufragar, establecido en el artículo 35 de la Constitución.

Dicha renuncia al voto hasta ahora no tiene consecuencias jurídicas, y con la propuesta de Felipe Fuentes las tendría. Pero al mismo tiempo reduciría los índices de abstencionismo y daría legitimidad a los ganadores y, sobre todo, a su ejercicio como gobernantes.

Otro mito que defienden los abstencionistas es creer que el no voto equivale a castigar a los partidos políticos y a los candidatos que disputan los cargos de elección popular.

No votar castiga al sistema democrático, no a los partidos ni a candidatos, pues éstos ganan hasta con elevado abstencionismo, como ocurrió en la reciente elección de gobernador en Puebla, en la que apenas participó 33% del electorado. Y los partidos reciben sus prerrogativas no de acuerdo con el porcentaje de participación en comicios, sino con base en los votos obtenidos del total de los emitidos.

Y México no sería el primer país que impone sanciones por no votar. Bélgica, capital y sede de la Unión Europea, castiga con multas de 30 a 60 euros (de 650 a mil 300 pesos) a los que dejen de votar en una ocasión. A los reincidentes les impide ser contratados en la administración pública, de acuerdo con lo dicho por Felipe Fuentes a El Heraldo de México, en la entrevista publicada el viernes pasado en estas páginas.

Por eso, su propuesta es acorde a nuestros tiempos: va en defensa de la democracia y de su expresión más básica y primaria, pero al mismo tiempo la más importante: depositar un voto en las urnas.

Ejercicio democrático por excelencia que siempre será mejor, aunque sea como obligación, que llegar al día en que los gobernantes y legisladores sean electos en consultas a mano alzada.

 

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EN EL VISOR: Repunta el canciller Marcelo Ebrard como el funcionario más conocido del gabinete presidencial. La encuesta de Enkoll, aplicada entre el 23 y el 28 de agosto a mil 500 ciudadanos, indica que es conocido por 63% del universo consultado. Le sigue el secretario de Educación, Esteban Moctezuma, con 37%. El estudio también muestra que Morena perdió 10% de simpatizantes: pasó de 36% en mayo, a 26%, pero mantiene el liderazgo de preferencias entre partidos políticos. El PAN tiene 10%, y el PRI 9%.

POR RAYMUNDO SÁNCHEZ

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@R_SANCHEZP

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