“Vuelos interrumpidos”

Tras la noticia sobre la muerte de Kobe Bryant queda la pregunta ¿Qué sucedió para que la aeronave se desplomara?

Atala Sarmiento / Anecdatario / Heraldo de México
Atala Sarmiento / Anecdatario / Heraldo de México

Hasta un año puede tardar, según la policía de Los Ángeles, la investigación de las condiciones meteorológicas, la información de radar, las comunicaciones de control de tráfico aéreo, los registros de mantenimiento del helicóptero y el expediente del piloto para obtener la respuesta.

La estrella del basquetbol confesó en entrevistas que empezó a volar hace años para convivir más tiempo con sus hijas porque perdía mucho tiempo en el tráfico angelino. Y volar presenta ventajas, pero un error puede ser fatal.

Hace tiempo, cuando aún trabajaba en Ventaneando, tuvimos la necesidad de trasladarnos en helicóptero a una locación, al sur del país, en la que transmitiríamos en vivo.

Cuando llegamos al aeropuerto nos estaba esperando la aeronave con la tripulación lista.

Abordamos y a la hora de ponerlo en marcha, algo raro pasaba en las hélices que no giraban de manera normal y hacían un ruido extraño.

Con una risita nerviosa nos mirábamos intentando controlar los nervios hasta que apagaron la nave y nos bajaron para hacerle unos ajustes mecánicos porque algo estaba fallando.

Desde una sala de espera, yo miré por la ventana el proceso de reparación. Quería cerciorarme de que nos subiríamos a un helicóptero que no se iba a desplomar en cualquier momento con todos a bordo. Hacíamos bromas al respecto y nos preguntábamos riendo que quién haría el programa si no llegábamos.

Un hombre bajito de piel quemada por el sol y una barriga que evidenciaba su gusto por la cerveza, se subió a un banco y a fuerza de dar golpecitos con herramientas mecánicas compuso la falla que presentaba el helicóptero. Hasta esa sala de espera llegaba el sonido que produce un metal chocando con otro, como campanas cuyo ta-lán se corta.

Nunca supimos en realidad qué pasó ni cómo se solucionó, el caso es que muy sonrientes vinieron a avisarnos que nuestro vuelo estaba listo para despegar y que nos esperaban en la pista. No quedó más opción que abordar confiando en la pericia del capitán en caso de emergencia, misma que no tuvo que ser demostrada porque llegamos con bien a nuestro destino, tras un vuelo breve.

Según la revista People, Kobe y su esposa Vanessa tenían la regla de no volar nunca juntos por si algo pasaba. Hicieron bien en cumplirla aunque ahora solo prevalezca el dolor de lo que fue inevitable ¿Poca visibilidad? ¿Una falla mecánica? ¿Un error humano? Lo que fuera. El accidente en el que perdió la vida una leyenda del deporte delata nuestra fragilidad y nos recuerda la importancia de exprimir la vida a tope.

POR ATALA SARMIENTO
[email protected]
@ATASARMI

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