Movimiento global anticonsumismo

En varias ciudades de Francia, Alemania e Italia los habitantes pidieron protestar contra el consumismo

Carlos Mota / Un montón de plata / Heraldo de México
Carlos Mota / Un montón de plata / Heraldo de México

El viernes, varias ciudades de Francia, Alemania e Italia amanecieron con una convocatoria inesperada: cientos de ciudadanos llamaron a manifestaciones en centros comerciales para protestar contra el consumismo, y se apostaron para impedir la entrada de miles de consumidores a las tiendas. La convocatoria tuvo como marco de referencia el Black Friday, un popular día de ofertas global que surgió en Estados Unidos tras el Día de Acción de Gracias, que fue el jueves. A la manifestación la llamaron Block Friday.

En París hubo connatos de golpes entre quienes deseaban ingresar a comprar a las tiendas y los manifestantes que lo impedían. Cientos de vídeos circularon mostrando momentos de tensión: instantes en que las cortinas de las tiendas bajaban, en que las personas con alguna bolsa de compras brincan sobre los manifestantes, y policías que llamaban a la calma y trataban de regularizar el flujo de consumidores.

En muchas ocasiones se pudo encontrar el hashtag #BlockFriday al lado del #FridaysforFuture, movimiento inspirado por la joven activista sueca Greta Thunberg, quien también publicó el viernes un artículo donde afirmaba: todos y cada uno de nosotros tenemos la obligación de participar en el movimiento de resistencia climática. No basta con decir que nos importa, debemos demostrarlo.

En las protestas afuera de las tiendas y de los centros de distribución logística de Amazon en Europa hubo pancartas con frases como emergencia climática y salvemos al planeta. La cadena CNN consignó que grupos inspirados por Greta Thunberg planifican huelgas contra el Black Friday.

Hay dos reflexiones básicas sobre estos movimientos: (1) provienen de los países desarrollados, donde las sociedades ya lograron un nivel de consumo constante y elevado —algo todavía pendiente en muchas regiones de América Latina, en África y en Asia Central—; y (2) atacan directamente a las empresas grandes, como McDonald’s, ENI Amazon o Zara —culpándolas del cambio climático y de engatusar a la sociedad con el consumismo.

No está lejano el día en que en México se adopte este movimiento. Las empresas deben estar preparadas para lo que viene.

El discurso progresista que equipara todos los satisfactores (ropa, alimentos, vivienda, conectividad, esparcimiento) a un derecho, y que elimina los méritos necesarios y el esfuerzo para obtenerlos, está tomando demasiada tracción.

En menos de 10 años el mundo entero será muy distinto como consecuencia de estos movimientos.

POR CARLOS MOTA

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