Morena y PRD, un mismo destino

Morena está inspirado en los estatutos del PRD (una piramide al revés), dónde la base social, representada por un Congreso Nacional con miles de representantes es la que tiene mayor jerarquía

Martha Gutiérrez/ Columnas El Heraldo de México
Martha Gutiérrez/ Columnas El Heraldo de México

La crisis provocada hoy en Morena no sorprende a nadie, salvo a uno  que otro aprendiz de político u opinólogo extraviado. Es evidente que al Jefe político (AMLO), por la capacidad de decisión que mantiene, y la prueba a la que somete a sus liderazgos, le interesa ese estado. Sin embargo, esta crisis en particular ha generado consecuencias graves. Vayamos por partes:

Morena está inspirado en los estatutos del PRD (una piramide al revés), dónde la base social, representada por un Congreso Nacional con miles de representantes es la que tiene mayor jerarquía; le sigue un Consejo Nacional, representado por cientos, y al final un Secretariado, incluyendo la Presidencia, por decenas de representantes.  Claro, con algunas modificaciones que hoy pasan aceite, y tendrán que modificar de inmediato, si pretenden llegar en óptimas condiciones al 2021. Ejemplo, no cuentan con lo que en el PRD le llamaban la Comisión Política Nacional, que concentraba a los líderes de las tribus, donde se daba la mediación y se decidía la línea política, estrategia, alianzas y candidaturas, (Bejaranos, Chuchos, Históricos, Puros, AMLO y la chiquillada juntos, todos representados). En Morena no existe este órgano, por ello y dada su naturaleza, están en la jungla.

Por un lado, Yeidkol Polevnsky apoyada por algunos gobernadores y presidentes municipales se aferra a la silla; por otro, Mario Delgado, autorepresentado y escondiendo las intenciones de su jefe Marcelo Ebrard; Bertha Luján, enarbolando la pureza ideológica, sin fortaleza propia, abogando por el designio del jefe máximo; Ricardo Monreal, el más cómodo de todos, cómo buen ex priísta analizando los pasos en falso de los demás, al tiempo que avanza territorialmente con acuerdos y alianzas de todos colores; y Claudia Sheinbaum, la consentida, absolutamente inoperante, más preocupada por su propia crisis.

Esta contienda ha permeado horizontal y verticalmente a Morena, y lamentablemente a la administración pública federal y local. No se hablan unos a otros, se meten el pie. Así han desgastado a un ya de por sí incompetente gabinete, y le han dado a la oposición condiciones inmejorables que no han sabido aprovechar (pero esa es otra historia).

Hoy tenemos un México convertido en una guerra de guerrillas, con estrategias setenteras, profunda ineptitud rigiendo nuestras vidas, y Morena como modelo de ello. El principio de representatividad más vacío que nunca, todos los partidos políticos sumidos en una crisis, sin representar a nadie, salvo sus propios intereses. Esto, es parte de la incertidumbre generada al interior del país, que sólo a un determinado perfil psicológico le puede parecer una situación correcta.

Ya sabemos que le pasó con ese esquema al PRD, con políticos profesionales y fantásticos negociadores. ¿Tendrá Morena el mismo destino? O sabrán enderezar, antes que sea demasiado tarde.

POR MARTHA GUTIÉRREZ
ANALISTA EN COMUNICACIÓN POLÍTICA
@MARTHAGTZ


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