Morena: de sabandijas y demás fauna

Polevnsky es usuaria de un léxico que concita irritación, pero tampoco exhibe prudencia Monreal al pedir su renuncia

Alvaro_Delgado
Alvaro Delgado / Historia de lo inmediato / Heraldo de México

La caracterización mutua como bichos repugnantes entre Yeidckol Polevnsky y Ricardo Monreal, en imitación a las víboras prietas y tepocatas de Vicente Fox, exhibe la cruenta disputa interna por el control de Morena, que se debate entre ser un partido político o un apéndice de Andrés Manuel López Obrador y su gobierno.

Sabandijas, un bicho molesto y de aspecto desagradable, fue el término que usó la presidenta de Morena para definir a quienes operan en su contra, en inequívoca dedicatoria a Monreal, líder de los senadores de ese partido que le reviró en análogos términos. Con la zoología y la fauna animal siempre tengo mucho respeto. Tengo mucho respeto por la fauna, incluyendo aquellas especies en extinción, dijo Monreal vaticinando la derrota de Polevnsky, quien lo acusó de algo más grave que la apariencia física: traición y venta de candidaturas.

A nadie puede serle indiferente esta disputa en Morena, no sólo porque se trata de un partido político que vive de los recursos de los mexicanos -recibirá este año mil 567 millones de pesos-, sino porque asoma corrupción por la venta de candidaturas que le imputa la presidenta a uno de sus prominentes líderes.

El sólo hecho de que Morena sea el partido hegemónico es suficiente para someterlo a un escrutinio cotidiano, porque las decisiones y omisiones de sus integrantes, como el presidente López Obrador, tienen repercusión en la vida de todos.

No son los insultos públicos el mejor método para dirimir disputas internas en un partido, como ahora en Morena, aunque es preferible a los golpes y aun asesinatos como en otros momentos se ha hecho en PRI y PAN.

En los partidos, se supone, priman las ideas y éstas son las que están ausentes en la riña entre Polevnsky y Monreal, quien ha habilitado como sus gladiadores a Alejandro Rojas, su suplente y coordinador de asesores, para combatir a la Polevnsky, y a Alejandro Armenta, aspirante a la candidatura de Morena a gobernador de Puebla.

Es verdad que Polevnsky es usuaria de un léxico que concita irritación entre sus propios compañeros y aliados —españolete llamó a José Manuel Sánz, asesor del gobernador Cuauhtémoc Blanco y tildó de agachones a alcaldes de Puebla—, pero tampoco exhiben prudencia Monreal y Rojas al exigir su renuncia voluntaria.

Estoy cierto de que tendrá un mejor futuro en otra encomienda, tal vez en la embajada en Venezuela, Bolivia, Cuba u otro país hermano que valore su compromiso ideológico, escribió en una carta Rojas, revolviendo un asunto partidario con el gobierno y la política exterior, haciendo creen que López Obrador avala la trama.

Peor aún: ¿Cómo pueden Monreal y Rojas exigir que se adelante la elección para sustituir a Polevnsky, prevista para noviembre, cuando están en curso los proceso electorales en Baja California, Puebla, Tamaulipas, Quintana Roo, Durango y Aguascalientes, los dos primeros para gobernador.

Y si gana las dos gubernaturas, como se prevé, menos van a tumbar a Yeidckol

 

@alvaro_delgado

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