Morena. De derechas y fuego amigo

La actual dirigencia no puede ni debe encabezar el proceso de renovación partidista. Sostenerse por más tiempo, ahondaría su crisis de autoridad política y moral

Daniel Serrano / Liderazgo político de izquierda en el Edomex / Articulista Invitado
Daniel Serrano / Liderazgo político de izquierda en el Edomex / Articulista Invitado

Después de una abierta intromisión del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación en su vida interna, Morena está en una ruta de reorganización y de reflexión sobre los retos, oportunidades, fortalezas y debilidades mostradas en el proceso organizativo de sus asambleas para la renovación de sus dirigencias.

Y esto, ¿por qué es asunto de todas y todos? Porque la derecha se ha descarado; ha utilizado a una institución (TEPJF) que tendría que estar al servicio de la democracia del país, para golpear a un adversario, con la intención de descarrilar el vehículo que llevó a Andrés Manuel López Obrador a la Presidencia de la República y asestar un duro golpe al proyecto de la Cuarta Transformación.

Ahora bien, si la derecha externa se ha mostrado con absoluta nitidez, es importante ubicar las actitudes de derecha en el interior del partido político y distinguir también lo que son omisiones o áreas de oportunidad eminentemente organizativas, para que en la siguiente etapa de reposición del proceso no se cometan los mismos errores.

La derecha se hizo patente en la recta final del proceso. A pesar de las provocaciones, Morena tenía ya los números suficientes para realizar su Congreso Nacional y la mayoría de sus estatales. Ante el imparable ánimo organizativo de su militancia, la derecha, que había anidado desde hace meses, se expresó con legisladorxs del propio Morena impugnando el proceso y haciendo un uso descarado de recursos del Legislativo para incidir en la opinión pública.

No hay que confundir estas acciones deliberadas con algunos errores estratégicos o muestras de falta de oficio, como el hecho de que secretarios del propio CEN de Morena acudieron también al Tribunal para impugnar el proceso, por apetitos personales (ejemplo: el secretario de jóvenes). Si bien pudo ser de buena fe, se sumaron en el mismo costal que el Tribunal usó para decir que toda la militancia clamaba justicia.

En esta nueva y breve etapa, Morena debe ser sumamente meticuloso. Por supuesto que la actual dirigencia no puede ni debe encabezar el proceso de renovación, primero porque fracasó por acción u omisión, y en segunda, porque su mandato prorrogado vence el 20 de noviembre y, sostenerse por más tiempo, ahondaría su crisis de autoridad política y moral.

Afortunadamente no hay una crisis identitaria o ideológica; la mayoría de los morenistas que somos esencialmente obradoristas, estamos claros de la necesidad del apoyo decidido a la Cuarta Transformación; sin embargo, es muy importante que, más allá del discurso (en el que la mayoría coincidimos), nos concentremos en la ruta organizativa. Muchos ejemplos existen de la poca o nula incidencia de la comisión coadyuvante, así que ese ejercicio debe replantearse. Los 32 estados de la República esperan con ansias los resolutivos del Consejo Nacional que aún es dinámico y robusto; esperamos, por el bien del país, que este órgano esté a la altura.

Por Daniel Serrano

Liderazgo político de izquierda en el Edomex

eadp

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