Morelos, una guerra civil

El gobierno de la entidad reconoce su incapacidad para encarar la violencia

Jesús Martín Mendoza / Ojos que sí ven / Heraldo de México

Luego de la balacera en el centro de la ciudad de Cuernavaca, el miércoles, donde perdió la vida Jesús García, empresario transportista y organizador de la Feria de Cuernavaca, y Roberto Castrejón, líder de comerciantes ambulantes, la evidente ausencia de estrategias de seguridad en Morelos se pone una vez mas de manifiesto.

Si bien el ataque tiene su origen en la lucha por el poder económico y comercial, por los espacios en las calles y por la negativa de ser reordenados, la falta de un protocolo de seguridad eficiente en la capital morelense y en diversos municipios de la entidad, da la garantía al sicariato de perpetrar sus ataques con la certeza de poder escapar para que tanto autores materiales e intelectuales queden en la absoluta impunidad.

En el caso de Cuernavaca, el perpetrador de los hechos fue sometido. Se trata de Maximiliano N, de sólo 22 años, quien ya había sido consignado por diversos delitos y que presume en sus redes el uso de todo tipo de armas de fuego. El aumento de casos de secuestro, asesinato, robo, violación y desaparición de mujeres, entre otros, han llevado a la administración del exfutbolista Cuauhtémoc Blanco, gobernador constitucional de Morelos, a emitir una serie de lineamientos para que la gente se cuide. El sólo planteamiento es un reconocimiento a la impericia de la policía estatal, policías municipales y al desbordado incremento de los hechos delictivos. La lista de lineamientos que dio a conocer apenas en febrero la Comisión Estatal de Seguridad Pública contempla: no usar audífonos al caminar y no revisar el celular en plena calle. Estar alerta si se ve a una misma persona dos o mas veces; eso no es coincidencia. Evitar publicar en las redes sociales las pertenencias, no ostentar con relojes y autos. No usar los mismos trayectos cuando se va de casa a la escuela, al trabajo o de regreso.

No abordar taxis que ofrezcan sus servicios, sólo aquellos que sean solicitados. No caminar por calles oscuras o por donde haya estacionados camiones o camionetas. Tampoco caminar por el carril de extrema derecha del arroyo vehicular para evitar ser levantado. No ingerir bebidas alcohólicas que ofrezca un desconocido. No hablar ni decir cómo se vive o en dónde. No llevar celular ni bolsas ostentosas al usar el transporte público. No aceptar ofrecimientos de traslados de personas aparentemente amables. Al caminar mirar hacia adelante, atrás y a los lados; evitar ser seguido. Si se detecta a alguien sospechoso gritar fuego o es un ratero para obtener ayuda. Así se recomienda vivir en Morelos. Sólo les faltó recomendar: tirarse pecho tierra si se está en un fuego cruzado.

Corazón que sí siente: AMLO anunció la segunda etapa de la Guardia Nacional con el envío de efectivos al estado de Hidalgo. Debería aprovechar para sumar a Morelos en la estrategia. Ya urge.

Por JESÚS MARTÍN MENDOZA

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