Monreal, miedo o desconfianza

Fue en 1998 cuando Andrés Manuel López Obrador le abrió la puerta para obtener la candidatura por Zacatecas

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Es innegable la cercanía que tiene Ricardo Monreal con Andrés Manuel López Obrador, pero algunos morenistas lo ven con recelo y no terminan de confiar en él.

Saben que es un operador político con mucho camino recorrido en el terreno electoral, incluso al más experimentado morenista le lleva años de ventaja en las contiendas y ese es un motivo real para preocuparse.

Para nadie es un secreto que en estos momentos los únicos que pueden contender por la candidatura de Morena a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México son Claudia Sheinbaum y Ricardo Monreal, ambos están dentro del círculo afectivo del jefe tabasqueño.

Basta recordar que cuando a López Obrador le dio el infarto en el 2013, el único que ingresó a verlo a la cama del hospital después de la familia fue Monreal Ávila.

La historia de ellos es larga. Andrés Manuel López Obrador era el presidente del PRD, cuando en 1998 le abrieron las puertas del sol azteca a Ricardo Monreal para darle la candidatura de Zacatecas, luego de que el PRI se la había negado. Muy fácil el neoperredista dejó atrás al priista que defendió con vehemencia a su partido frente al bloque opositor denominado G-4, que le quitaba al PRI el control de la Cámara de Diputados por primera vez en 1997.

El tacto y forma de hacer política de Ricardo Monreal choca con el estilo de los morenistas, mantiene una relación cercana con priistas, no se enfrenta ni descalifica al jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, por el contrario tienen una sana convivencia.

Sabe que tiene posibilidades reales de ganar la candidatura de Morena para el 2018, por eso empezó a organizar reuniones con líderes de su partido y desatar su tejido fino para seducir e integrar aliados a su causa, fue Andrés Junior López quien intervino para poner un alto.

Junior indicó a los morenistas que ese no era el camino para integrar fuerzas, lo importante es seguir las tareas para consolidar al partido y esas acciones no ayudaban en estos momentos; les reiteró que sería una encuesta la que definiría quien encabezará la candidatura en la Ciudad de México.

Ahí es donde empieza el miedo. Consideran que en un proceso abierto para posicionar figuras, Ricardo Monreal tiene ventajas por ser más conocido, contar con más tablas y mañas, además de generar una fácil empatía con la gente; mientras que Claudia Sheinbaum es muy talentosa e inteligente, pero distante y fría.

Les genera rechazo el que Monreal no sea capitalino, ni sea un personaje identificado con la Ciudad de México y sus movimientos urbanos. A ello hay que sumarle los señalamientos por vínculos con el narcotráfico que le han hecho a su hermano y el reciente escándalo de otorgar contratos de la delegación Cuauhtémoc a los amigos zacatecanos de su hija.

Y para cerrar con las desconfianzas creen que de llegar a la Jefatura de Gobierno se convertirá en el nuevo jefe de Morena, en caso de que López Obrador no gane la Presidencia de la República. Eso daría inicio a una nueva etapa.

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