Monreal chantilly

De nada sirvió la presión de integrantes de la Presidencia para apoyar a Batres

Alejandro Cacho / Touché / Heraldo de México
Alejandro Cacho / Touché / Heraldo de México

A principios de los 80 se transmitía un comercial de televisión, cuya protagonista era el dibujo animado de una niñita que anunciaba la mantequilla chantilly. Sorprendía al televidente cuando esa tierna güerita, chapeada y peinada de coletas, de pronto abría la boca descomunalmente para devorar —en medio segundo— un pedazo de pan con mantequilla chantilly.

Lo mismo pasó entre el Coordinador de los Senadores de Morena, Ricardo Monreal, y Martí Batres, presidente del Senado. En la disputa por decidir quién quedaría al frente de la Mesa Directiva, Monreal engulló —de una y sin mayor esfuerzo— a Batres.

De nada sirvió la presión ejercida por varios miembros del gabinete presidencial para apoyar a Batres. Monreal volvió a dar muestras de su enorme oficio político y poder de persuasión. Acaparó el apoyo de los senadores de Morena, sumó a los del Partido Encuentro Social y algunos del Partido del Trabajo. Así, dejó prácticamente solo a Batres, cuya reacción engrandeció la figura de verdadero político profesional, viejo lobo de mar, de Ricardo Monreal.

Para su desgracia, Batres reaccionó con la víscera y no con la razón. De inmediato despotricó en Twitter contra Monreal, lo descalificó con argumentos muy gastados y sin pruebas. Se ubicó de inmediato como perdedor, como víctima. Eso en política es devastador. Acusó a Monreal de ensuciar el proceso, de faccioso y le exigió dejar la coordinación de los senadores de Morena. Le llamo tramposo, incongruente, golpeador, intolerante, demagogo, de pena ajena.Por si fuera poco, insinuó que sus compañeros senadores vendieron su voto.

Monreal, desde la serenidad del vencedor, le reiteró respeto, negó la división de Morena y lo invitó a llevar sus señalamientos a la denuncia, si es que tiene pruebas. Y le dio la puntilla: Conozco bien este sentimiento y por eso respetamos lo que se dice. Yo soy de los clásicos: ‘Abrazos no balazos’.

Martí Batres subestimó la talla de Ricardo Monreal. Fue algo así como una pelea entre un peso welter y un peso completo. Batres perdió de vista la cercanía, confianza y consideraciones que le tiene López Obrador a Monreal. Aunque no era su intención, finamente el Presidente tendrá que intervenir. Si Batres no sigue obnubilado por el coraje, podrá adivinar la decisión del máximo líder. Es, sin duda, un político joven y talentoso —de larga trayectoria— con mucho futuro en la 4T. Ricardo Monreal puede ya marcar otra muesca a la cacha de su Magnum 44.


BON APPÉTIT: Quien reapareció y está de regreso al cien por ciento en la política es el senador y exgobernador de Chiapas, Manuel Velasco.

Con 530 millones de pesos, tecnología de punta y 3 mil nuevos empleos, Cemex construye, en Tepeaca, Puebla, el horno cementero más grande de América Latina. Abastecerá al centro-sur de México y exportará a través de Veracruz.

POR ALEJANDRO CACHO

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@CACHOPERIODISTA

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