Modelar el consumo responsable

En lo que va de 2019, se han recibido 205 reportes en el Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia de la Ciudad de México, para denunciar chelerías o problemas relacionados con éstas

Salvador Guerrero Chiprés / Presidente del Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia de la Ciudad de México / Columna Invitada
Salvador Guerrero Chiprés / Presidente del Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia de la Ciudad de México / Columna Invitada

El consumo de alcohol representa un problema de salud a nivel mundial si supone exceso, ilegalidad y falta de responsabilidad. A esto hay que sumar las caras particulares de su ingesta en menores de edad: riñas callejeras, actos vandálicos, agresiones sexuales, accidentes, consumo de drogas y afectación de la tranquilidad y la seguridad.

En lo que va de 2019, se han recibido 205 reportes en el Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia de la Ciudad de México, para denunciar chelerías o problemas relacionados con éstas.

Pero un dato es revelador, y debe ser visto como una alerta social: 79 de esos reportes señalan que las chelerías están en las inmediaciones de puntos de convivencia, escuelas, principalmente.

Iztapalapa es la alcaldía con mayor número de denuncias (23.03%). Sin embargo, se señalan sólo las chelerías o locales no autorizados, pero no se cuentan las tiendas que venden alcohol de manera ilegal o a menores de edad.

En la fracción quinta del Artículo 25 de la Ley de Cultura Cívica de la Ciudad de México se indica que el consumo de alcohol en lugares públicos no autorizados infringe la seguridad ciudadana. Algo que involucra a decenas de niños y adolescentes, y teje una cadena de violencia y descomposición social compleja.

De los reportes que aluden a escuelas, 34.18% corresponde a primarias y secundarias, y 24.05% a escuelas de nivel medio. Mientras que 83.3% denuncia algún tipo de conflicto alusivo a chelerías. El primer lugar corresponde a las faltas cívicas perpetradas al consumir bebidas alcohólicas en la vía pública, con el 46.62%. El índice de riñas alcanza una cuarta parte de los reportes; el uso de armas de fuego tuvo 11.03%. ¿De cuántos niños y adolescentes estamos hablando? ¿A cuántas vidas nos referimos?

El 24.2% señala el consumo de drogas. Y lo más grave: 12.81% cree que hay autoridades coludidas con la existencia de chelerías, locales no autorizados o venta clandestina de alcohol.

¿Cómo se combate un problema que ya está estructuralmente corrompido? Existen algunos caminos: la responsabilidad es fundamental cuando se entiende que el consumo de alcohol no es un problema unilateral, que debe ser tratado como un tema de salud delicado y que su conexión con la violencia juvenil es estrecha. Otro punto es la aceptación de que la venta de alcohol a menores es más grave de lo que aparenta, y afecta no sólo a los compradores, sino a toda la sociedad. Si existen encubridores entre los eslabones del conflicto, queda la denuncia ciudadana como llave. La articulación entre ciudadanía, sector empresarial y autoridades también es clave: el 11 de septiembre presentamos una alianza a favor del consumo responsable en la que participan Grupo Modelo, la Canirac, universidades, la Secretaría de Seguridad Ciudadana y el Consejo. La distribución de alcohol adulterado, la presencia de chelerías o establecimientos ilegales y la venta a menores de edad pueden ser denunciados a nuestra Línea de Seguridad, en el (55) 55 333 55 333, las 24 horas del día. La denuncia es el primer eslabón de una nueva cadena que creará oportunidades de vida diferentes para los jóvenes.

POR SALVADOR GUERRERO CHIPRÉS
@GUERREROCHIPRES

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