Miriam

Miriam Rodríguez, ignorada por las autoridades de Tamaulipas, siguió con sus propias pesquisas hasta dar con los asesinos de su hija.

Una tarde de 2012 un comando se llevó de casa de los Salinas Rodríguez en San Fernando, Tamaulipas, a Karla. Después de comunicarse por teléfono el comando cobró el rescate, pero Karla nunca más volvió con su familia. Miriam Rodríguez, su madre y dueña de un puesto próspero de artículos de piel en el mercado municipal, se puso a investigar hasta que 2 años después, con pico y pala, halló los restos en los mismos terrenos en que se habían descubierto los cadáveres de 72 migrantes.

Ignorada por la autoridades de Tamaulipas, donde ocurre el 24.7% del total de desapariciones en el país, siguió con sus propias pesquisas. Se quedó a dormir madrugadas en un coche afuera de casas donde habría estado su hija, platicó con mucha gente, obtuvo videos y recabó más pruebas que finalmente la condujeron con los asesinos. Fue como logró llamar la atención de la policía.

Cayeron 13 de 16 zetas que se llevaron y mataron a Karla. Se presume que en venganza, volvieron a casa y se llevaban al esposo de Miriam, quien al llegar de la calle lo vio todo y siguió al comando hasta que pidió el apoyo de un pelotón de soldados que lo rescató.

De 2012 a la fecha hay registro de más de 7 mil desapariciones en Tamaulipas, pero la cifra negra revela más de 10 mil. Familiares de Matamoros, donde ocurre 23.57% de las desapariciones en el estado, y de Laredo, 18.44%, entre otros municipios, la buscaron. Enséñenos el camino para encontrar a nuestros hijos.

El 5 de marzo pasado, en el Día de la Familia, nació la Comunidad Ciudadana en Búsqueda de Desaparecidos. Y un mes después escaparon los asesinos de Karla. Miriam tuvo que cerrar su negocio. Pidió protección. Le dieron el teléfono de un jefe policiaco que nunca contestó al sentirse amenazada. Sabía que la iban a matar. Por eso le pidió a su esposo y a sus dos hijos que continuaran la lucha contra las desapariciones forzadas.

Dejó videos grabados pidiendo ayuda. Hasta que la noche del 10 de mayo, día de la manifestación a la que no fue por dolores en una pierna, entraron en su casa y la acribillaron. Expreso mi más enérgica condena al cobarde asesinato de la activista Miriam Rodríguez. Mis condolencias para su familia, escribió en su cuenta de twitter el gobernador Cabeza de Vaca.

La reunión que se tenía programada desde antes del 10 de mayo, noche que fue rafagueada en su domicilio, no se cancela para este 30 en San Fernando, con la Comunidad Ciudadana de Búsqueda. Le hicieron caso y la encabezarán su esposo e hijos. De todos modos ya estamos muertos en vida.

Otros activistas importantes, sin embargo, han salido en los últimos días de Tamaulipas, como el caso de una madre que llevaba 5 años buscando a su hija y quien me pidió contar la historia de su amiga Miriam, porque la historia se ha perdido en medio de un mar de tragedias que se viven todos los días. Como dice el escritor John Gibler, en México es más peligroso investigar un asesinato que cometerlo.

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