Mirar hacia el norte

A pesar de que las remesas son el motor de la economía mexicana, nuestra diáspora en el exterior se encuentra en el desamparo

Alejandro Echegaray / El Heraldo de México
Alejandro Echegaray / #Campus / El Heraldo de México

Estamos convenciendo, persuadiendo, que lo mejor para enfrentar el fenómeno migratorio es la cooperación para el desarrollo; el que se pueda ayudar a países de Centroamérica, que se apoye también a México, pero más a Centroamérica para que se impulsen actividades productivas.

Andrés Manuel López Obrador

Presidente de México

La saga continúa. La incursión mexicana por América Latina cobra cada vez mayor relevancia. Esta semana se le otorgó asilo político a Evo Morales. La decisión pudo ser correcta, pero irritó a muchos mexicanos por las hipérboles de la izquierda, la desmesura de sus élites y la cursilería de la prensa revolucionaria. Y aún si el malestar que generó su llegada es irrelevante, las implicaciones en la relación bilateral con Estados Unidos pueden ser más graves para México y los mexicanos al norte del río Bravo.

El apoyo tácito de la administración lopezobradorista a la grilla de Evo, para recuperar el mando del gobierno boliviano enturbia la relación bilateral y afecta la vida de nuestros paisanos. La cercanía al socialismo latinoamericano —aunada al debilitamiento institucional y la fallida estrategia de seguridad— le da herramientas al presidente Donald Trump y a los congresistas de los dos partidos a radicalizar su postura intervencionista frente a México y a recrudecer el discurso antiinmigrante.

En noviembre del próximo año habrá comicios electorales en Estados Unidos. La campaña reeleccionista del presidente Trump tiene como eje principal frenar el flujo migratorio de mexicanos al erigir un muro en la frontera. Las señales que México envía sobre su desprecio por la democracia y la libertad económica sólo agregan argumentos al discurso antimexicano en el norte.

A pesar de que las remesas son el motor de la economía mexicana, nuestra diáspora en el exterior se encuentra en el desamparo. El programa para migrantes 3×1 ha sido cancelado de facto y el Fondo de Atención para Migrantes ha desaparecido. Pero no sólo afectamos a nuestros migrantes que son sustento económico, también desaprovechamos su capacidad de organizarse para defender nuestros intereses nacionales y promover el soft power mexicano. La comunidad de mexicoamericanos tiene una gran fuerza política que se debería de aprovechar.

De acuerdo con información del censo estadounidense, 37 millones de personas de origen mexicano viven en Estados Unidos, es decir, 62% de los latinos. Desde el año 2000, la población de origen mexicano creció 76%.

De la misma manera, la población de migrantes de primera generación se incrementó 29% al crecer de 8.7 a 11.2 millones de personas. Estos mexicanos se encuentran en la indefensión absoluta ya que padecen una persecución institucional y la posibilidad de ser deportados está presente de manera cotidiana.

Es necesario un acercamiento con nuestras comunidades en el exterior. El presente y el futuro están al norte y no en el eje de países latinoamericanos formado por dictaduras o autarquías populistas. No sólo es una medida pragmática sino de humanismo elemental.

POR ALEJANDRO ECHEGARAY
POLITÓLOGO

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