¿Mirada estratégica en la 4T?

La Dirección de Asuntos Jurídicos es una pieza fundamental en los planes

Wilbert Torre / Serendipia / Heraldo de México
Wilbert Torre / Serendipia / Heraldo de México

Unos días después de la toma de posesión del presidente Andrés Manuel López Obrador, en la Cámara de Diputados se presentó una disputa entre el nuevo partido en el gobierno y la oposición panista por un espacio vital: la Dirección General de Asuntos Jurídicos que despacha en el Palacio de San Lázaro.

En los gobiernos de Vicente Fox y de manera subrayada en el de Felipe Calderón, el PAN peleó y logró el derecho de nombrar al director a cargo de esta oficina, y pudo mantenerla en el gobierno de Enrique Peña Nieto gracias a las buenas relaciones entre panistas y priistas.

La Dirección de Asuntos Jurídicos es pieza fundamental en la defensa legal de los programas que conforman el proyecto de nación del presidente en turno.

Días después de la toma de posesión de López Obrador, el PAN volvió a pelear el derecho a que un abogado propuesto por ese partido dirigiera la oficina.

La dimensión estratégica de la Dirección de Asuntos Jurídicos no estaba clara para el nuevo partido en el gobierno, o no al menos para Mario Delgado, coordinador del grupo parlamentario de Morena.

Cuando la fracción del PAN dijo esta boca es mía, Delgado lo dejó pasar. Acción Nacional estuvo a punto de extender el control que ha ejercido sobre esta oficina en las últimas legislaturas, y tal vez lo hubiera logrado si Porfirio Muñoz Ledo no se hubiera metido en medio.

Muñoz Ledo defendió la importancia estratégica de la oficina para Morena y el nuevo gobierno en la defensa del proyecto de nación de AMLO, y logró que el partido del Presidente tuviese el derecho a nombrar al director en diciembre.

La historia de la disputa por este espacio vital de poder en el amanecer del gobierno obradorista cobra importancia bajo la guerra de amparos que ha tomado forma desde distintos frentes para detener los proyectos del Presidente.

Es oportuno preguntarse si AMLO y el consultor jurídico Julio Scherer habrán entendido la importancia estratégica de construir un blindaje legal que hiciera las veces de un muro con andamios y argumentos sólidos para defender las obras y los planes que dan forma al proyecto de nación de AMLO.

En el pasado reciente, los gobiernos del PAN y del PRI tuvieron claro que esa importancia como un pilar en la defensa de las obras controvertidas del peñismo, entre ellas el NAIM, que no pudo ser tumbado por los amparos promovidos por la oposición, y solo fue cancelado cuando AMLO, sentado en la silla presidencial, así lo decidió.

Las obras más importantes y controvertidas del gobierno de López Obrador serán aprobadas o frenadas por la Corte como destino final de una guerra de am- paros en la que hasta ahora sólo la oposición ha parecido entender la importancia estratégica de ganar esta guerra.

POR WILBERT TORRE

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@WILBERTTORRE

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