Miguel Ángel Osorio: Los retos de la Fiscalía General

La investigación de los trágicos sucesos ocurridos el viernes pasado en Tlahuelilpan, Hidalgo, es la primera prueba de fuego que tiene que pasar la Fiscalía y su nuevo titular

Jorge Lavalle/ Columnista invitado/ Opinión El Heraldo de México
Jorge Lavalle/ Columnista invitado/ Opinión El Heraldo de México

El pasado 18 de enero el Pleno del Senado de la República designó a Alejandro Gertz Manero como primer Fiscal General de la República.

Con este nombramiento se materializó una transición iniciada en 2014, en el marco del Pacto por México.

En aquel entonces, el Gobierno de la República junto con las fuerzas políticas representadas en el Congreso de la Unión, dimos respuesta a la demanda ciudadana de una mejor justicia, e iniciamos las reformas legales necesarias para crear una fiscalía con autonomía del poder político, especialmente del Ejecutivo federal.

Si bien su diseño final es perfectible, la entrada en vigor de la Fiscalía General de la República significa un gran avance para contar con una institución capaz de investigar y perseguir los delitos con total independencia, con garantías de permanencia de su titular más allá de periodos de gobierno, así como con fiscalías especializadas encargadas de la investigación de violaciones a los derechos humanos, delitos electorales, y corrupción.

Además, representa un cambio de paradigma en el diseño de nuestros órganos de procuración de justicia, al estar dotada de garantías de autonomía constitucional similares a las reservadas para los órganos judiciales.

Si bien esto significa un paso adelante, desde el punto de vista del diseño institucional, el nuevo organismo y su titular tienen muchos desafíos por delante.

Por ejemplo, el combate a la impunidad y la cifra negra en la denuncia de delitos, el acompañamiento a los estados en el fortalecimiento de sus instituciones de procuración de justicia, y el impulso a los esfuerzos para consolidar el Sistema Penal Acusatorio.

Asimismo, tienen que trabajar para garantizar los derechos de las víctimas, para que las mujeres puedan acceder a la justicia, y para lograr que las y los mexicanos sean capaces de ejercer sus libertades sin más límite que la ley.

Ante estos retos, el fiscal tendrá que responder con visión de Estado, con un desempeño alejado de cualquier filiación o cercanía política, una conducta intachable, y un absoluto apego a sus facultades constitucionales. Entendiendo, sobre todo, que no es un empleado del Presidente de la República, sino un funcionario del Estado Mexicano.

En este sentido, la investigación de los trágicos sucesos ocurridos el viernes pasado en Tlahuelilpan, Hidalgo, es la primera prueba de fuego que tiene que pasar la Fiscalía y su nuevo titular.

Pero también es una oportunidad para demostrar que se conducirá con eficacia y autonomía, y que irá hasta el fondo de los hechos para deslindar responsabilidades; y, al mismo tiempo, para comenzar a construir una institución que tenga la confianza y el respeto de la ciudadanía.

 

COORDINADOR DE LOS SENADORES DEL PRI

@OSORIOCHONG

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