Mi credo político

Creo en un PRI más justo y parejo con la militancia, que vea que una consulta directa a la base es la oportunidad de rebelarse con votos en contra de liderazgos que antes eran obesos y hoy padecen reumatismo político

Lorena Piñón Rivera / Columna Invitada / Heraldo de México
Lorena Piñón Rivera / Columna Invitada / Heraldo de México

Creo en Claudia Ruiz Massieu y su manifiesto de imparcialidad del 9 de marzo. Creo en la palabra de la presidenta, porque el 3 de abril en sesión plenaria con los liderazgos estatales, dijo claramente que Si alguno de los dirigentes o delegados del CEN en las diversas entidades del país tiene inclinación por alguno de los candidatos a la dirigencia nacional del PRI, se encuentra en total libertad de separarse de su cargo. Por eso es desconcertante el papel de la contralora nacional del PRI, Lisbeth Hernández, que estuvo como parte del staff de acompañamiento en su gira por Morelos del también aspirante José Narro. Su adhesión no da confianza ni certeza porque en sus atribuciones, la contraloría revisa los gastos de campaña de los procesos internos. La Contralora entonces ya debió renunciar o la presidenta debe solicitárselo ya. Por este tipo de excesos, también creo que uno de los principales lastres del PRI es que muchos de sus mecanismos internos son disparejos, en donde las decisiones más importantes las toman sólo unos cuantos y casi siempre tienen los mismos apellidos.

Creo en un PRI más justo y parejo con la militancia, que vea que una consulta directa a la base es la oportunidad de rebelarse con votos en contra de liderazgos que antes eran obesos y hoy padecen reumatismo político y anemia de simpatías. Creo que en un PRI más parejo que escuche a los millennials, no sólo a los milenarios. Creo en un PRI donde la voluntad de los militantes sea suficiente para derrotar a las cúpulas autoritarias. Creo en un PRI más parejo, en donde cualquier liderazgo legítimo surgido de la base, sin importar que provenga de un pueblo o de un barrio popular, pueda llegar a la presidencia del PRI.

¿Cómo hacemos una elección más pareja? Tiene que haber un límite, que no se gaste tanto. Tenemos que evitar a los acarreados, vamos por foros en persona y en internet, donde podamos deliberar, presentar nuestro proyecto de partido para deliberarlo y sumar sugerencias de los militantes. Por eso es que te invito a que estés pendiente a mis redes sociales, porque la próxima semana iniciaré una dinámica de deliberación.

También creo que es urgente que se limpie la elección de dirigentes estatales en Yucatán. 597 votos fue la diferencia ínfima entre los competidores, pero hay un cochinero. El titular de la Comisión de Justicia debía ser imparcial, pero fue anfitrión de un evento de campaña a la fórmula que fue declarada ganadora y al ser exhibido renunció él con todo y su pleno.

Creo que se debe aclarar, porque mientras hubo una votación promedio de entre 6 y 14% en 102 municipios (incluyendo Mérida, que tiene más del 50% de electores), en dos, Santa Elena, y Yaxcaba votó más de 92%, con una aplastante mayoría que votó en promedio un militante cada 16.9 segundos en Santa Elena y en Yaxcabá un militante cada 23 segundos, lo cual es contrario a cualquier razonamiento lógico, peritaje matemático y análisis de mecánica de cuerpos. En otros dos municipios, Dzitas y Abalá, votó el 100%, incluyendo 27 militantes que se han hecho públicas sus actas de defunción. Claudia Ruiz Massieu debe ser la más interesada en limpiar legalmente el caso Yucatán, porque el cochinero que se percibe no lo queremos ver en el ámbito nacional.

 

ASPIRANTE A LA PRESIDENCIA NACIONAL DEL PRI

@LORENAPIGNON

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