México y Japón: oportunidades en un mundo convulso

Hay bases para una profundización de las relaciones

Adolfo_Laborde
Adolfo Laborde / La Nao de China / Heraldo de México

México y Japón atraviesan tiempos complejos. En el caso de nuestro país, no hay mucho que agregar en materia de política interna ex2n el contexto de la 4T, pero hace falta dimensionar su posicionamiento en el concierto internacional.

México atraviesa por un momento crítico en la definición de sus intereses nacionales en materia de política exterior. Hemos perdido oportunidades por el cambio de rumbo de nuestra diplomacia, pero hay alternativas que podrían contribuir al desarrollo a través del aprovechamiento de las relaciones con socios estratégicos como Japón, que ha mostrado y reiterado su interés en ir más allá de los esquemas de intercambio y cooperación existentes, como el Acuerdo de Asociación Económica (AAE), de 2005 y que amen de promover el intercambio comercial, deja abierta las posibilidades de mejorar la cooperación internacional a través de programas denominados Asistencia Oficial para el Desarrollo (AOD) y del capítulo 14 del AAE que establece mecanismos de cooperación en 10 artículos (139 al 149) en rubros: Promoción del Comercio y la Inversión; Industrias de Soporte; Pequeñas y Medianas Empresas; Ciencia y Tecnología; Educación Técnica y Vocacional y Capacitación; Propiedad Intelectual; Agricultura; Turismo, y Medio Ambiente.

Hay bases para una profundización de las relaciones entre los dos países, más aún cuando Japón se encuentra en busca de equilibrios y opciones ante la crisis derivada por disputas con Corea del Sur, adonde prohibió la exportación de materiales que las empresas coreanas necesitan para fabricar semiconductores y pantallas de visualización. Japón usó el comercio como instrumento diplomático de presión que lejos de encontrar una respuesta favorable de Seúl, profundizó sentimientos anti-japoneses que vienen de la ocupación de la península de Corea (1910-1945).

Debido que existen demandas sudcoreanas que Japón consideraba saldadas en el Tratado de 1965 de normalización, donde el gobierno nipón pagó una compensación, es difícil pronosticar un fin de ese conflicto.

Es probable que Japón busque redoblar su presencia en otras regiones del mundo, como América del Norte, donde México juega un papel importante como trampolín en exportaciones de 1,200 empresas niponas instaladas en México.

Esperemos que la visita que realizó a México el viceministro Superior de Relaciones Exteriores de Japón, Kazakuki Yamazaki, en el marco de la Octava Reunión de Consultas Políticas entre México y Japón abone a un esquema bilateral, que fortalezca capacidades mexicanas en la materia en otras regiones, a través de la cooperación triangulada o sur-sur como Centroamérica, pieza fundamental del regreso de México a la región a través de la transferencia de recursos económicos y posiblemente de la Asistencia Oficial para el Desarrollo. Los japoneses son muy efectivos en ese campo. Aprovechemos la oportunidad.

POR ADOLFO LABORDE
INTERNACIONALISTA
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