México y EU en 2020

El único sitio en el que las acciones demenciales de Trump tienen influencia inmediata es en México. Un tuit puede voltear de cabeza a todo el país

Armando Guzmán / El qué y por qué desde Washington / Heraldo de México

Lo que a todos nos importa, del Nuevo Año, es si Donald Trump será reelegido. Y no se engañe, con todo y orgullo patrio hay que decir las cosas como son. De eso dependerá mucho de cómo le vaya a México.

Permítame abundar; estamos al final y al principio de una década y EU es hoy la única superpotencia real en el planeta. Esto, a pesar de que por tres años, debido al nacionalismo (amateur) de Trump, EU haya dejado de meter la nariz en todo. Aún en el cambio climático donde el mundo entero la quisiera ver metida. Con Trump, las decisiones unilaterales de Washington, en lugar de aumentar, disminuyeron a su mínima expresión y esto irónicamente disminuyó la enorme influencia que tenía el presidente de EU.

Pero qué decir cuando los aliados de Europa se burlan abiertamente del líder estadounidense. Trump obviamente no entiende lo que es la Alianza de Defensa Atlántica, la OTAN para él, es una reunión de inquilinos que no pagan la renta a tiempo, y así como la crisis climática para Trump no existe, la amenaza rusa tampoco y así, deja que las alianzas del medio oriente colapsen, que el energúmeno de Corea del Norte se burle de él. Y como si eso no fuera suficiente, aquí en Washington empezamos un nuevo año con un juicio político para destituirlo en el que todo podría ocurrir.

De todo esto seríamos simples observadores, si no fuera por el triste hecho de que el único sitio en el que las acciones demenciales de Trump tienen gran influencia inmediata es en México. Unas cuantas líneas en un tuit pueden voltear de cabeza a todo en nuestro país incluido al peso. 

Las empresas y los financieros del mundo se indignan por eso, pero no hay mucho que puedan hacer frente a las locuras de su señor presidente.

Por si fuera poco, en México también hemos pasado por cambios: los dos principales, la drástica desaceleración del gasto público, y el aumento de la inseguridad. Es obvio que en México vamos a necesitar paciencia en 2020, mientras llegamos a donde quisiéramos estar. 

Terminamos 2019 con buenas noticias –los salarios reales crecieron y las remesas anuales enviadas por los paisanos rebasaron todas las marcas 23,800 millones de dólares.

El famoso T-MEC que eventualmente será aprobado por el senado en Washington, es una buena promesa para México, porque a pesar de que no es muy distinto al anterior TLC, finalmente dejó de servirle a Trump para chantajearnos. 

Además, Estados Unidos está terminando el año, así como la década con expansión económica y eso augura un buen comercio exterior.

Pero cuidado…

Conclusión: en México tenemos que saber que la prensa del mundo entero habla ya de nuestro aumento de delincuencia como un termómetro de miseria. 

Asimismo, con el recorte de 5.4 por ciento del gasto público en 2020, esa delincuencia naturalmente aumentará.

Y eso afectará sin duda los dos grandes rubros que aún nos quedan: el turismo internacional y la inversión extranjera. La inseguridad podría reducir ambos y eso es lo peor que podría ocurrir.

POR ARMANDO GUZMÁN

*PERIODISTA

ARMANDONEWSMAN@AOL.COM

@ARMANDOREPORTA

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