México y Estados Unidos: nueva-vieja relación

La migración y el tráfico de armas entre ambas naciones serán los temas primordiales en la agenda futura

José Carreño / Desde afuera   / Heraldo de México
José Carreño / Desde afuera / Heraldo de México

La buena noticia es que, de acuerdo con el presidente Andrés Manuel López Obrador, el gobierno estadounidense es respetuoso de nuestra soberanía y que los dos países han convenido desarrollar una estrategia común para enfrentar el problema del tráfico de armas hacia México.

La mala noticia, que hace rato que no es nueva, es que Estados Unidos considera al narcotráfico como un problema de seguridad nacional y a los cárteles mexicanos de la droga como la mayor amenaza criminal para ese país.

La actitud parece esquizofrénica, ciertamente. Pero es, de hecho, un retorno a viejas prácticas de convivencia entre los dos países: apoyo público, presión en privado, cuando es necesario; ofertas de ayuda… 

De acuerdo con el embajador Christopher Landau, (Trump) está muy preocupado por la estabilidad del país, queremos un México próspero y estable, ese es nuestro interés, por eso las cosas que hacemos en México, no las hacemos por casualidad.

La preocupación es ciertamente menos de Trump personalmente que del aparato de gobierno estadounidense, pero para el caso es lo mismo. La llamada telefónica del sábado lo puso de manifiesto. Con el apoyo crea un vínculo y hace un favor, en este caso a un mandatario que pese a su popularidad se encuentra en mala posición. Con su preocupación, justifica sus posiciones de seguridad fronteriza frente al pueblo estadounidense. 

Landau destacó que la migración y el tráfico de armas entre ambas naciones serán los temas primordiales en la agenda futura, como han sido parte importante en el pasado inmediato.

Estuvimos platicando sobre qué vamos a hacer para controlar el flujo de armas, reconozco que es un problema para México y hay medidas que se necesitan hacer de forma conjunta, porque ninguno de los dos (países) puede hacerlo solo, señaló el diplomático.

El reconocimiento del rol estadounidense en el suministro de armas no es nuevo; la idea de consultas y trabajos para enfrentar el problema tampoco. Y lo que tampoco es nuevo es la dificultad para que el gobierno estadounidense evite el tráfico de armas, como tampoco es novedoso el anotar los problemas del gobierno mexicano para enfrentar el tráfico de drogas.

El hecho es que, por lo pronto, se decide renovar, quién sabe con qué amplitud, la que fuera una colaboración de inteligencia y seguridad entre los dos países que había sido reducida sobremanera en los primeros meses del gobierno del presidente López Obrador y que las autoridades estadounidenses no tienen inconveniente en restablecer. 

La importancia que se da al tema en Estados Unidos es que en otro momento la primera reacción de Trump habría sido aprovechar los incidentes del jueves pasado en Culiacán para subrayar la necesidad de la valla fronteriza –y de hecho un tuit de su hijo Eric Trump así lo hizo– pero a nivel de aparato parece probable que alguien haya aconsejado y convencido a Donald Trump del interés de jugarlo con calma.

POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS

[email protected] 

@CARRENOJOSE

eadp

¿Te gustó este contenido?