México y EEUU:  situación especial

Indudablemente Trump y AMLO trabajan hacia dentro, con sólo la atención necesaria a lo externo

José Carreño / Desde afuera   / Heraldo de México
José Carreño / Desde afuera / Heraldo de México

Hace muchos años, tal vez nunca, las relaciones entre Estados Unidos y México habían sido determinadas por personajes políticos con las características de los respectivos presidentes, Donald Trump y Andrés Manuel López Obrador.

Ambos parecen convencidos de que están en lo correcto y mientras Trump parece gobernar sobre todo para su base electoral, minoritaria pero sólida, López Obrador parece hacerlo a partir de su incuestionable mayoría y la ausencia de una oposición real. Los dos, sin embargo, trabajan indudablemente hacia dentro, con sólo la atención necesaria a lo externo.

Uno, sin embargo, gobierna a la mayor potencia económica política y militar del mundo. El otro, a un país importante, pero económicamente atado a Estados Unidos. Y a gustarles o no, ambos están conscientes de la importancia de una relación que tiene un muy considerable impacto doméstico en los dos países.

La relación entre los dos mandatarios ha sido hasta ahora a distancia. No se han reunido, no se han visto personalmente y tal vez no lo hagan sino hasta septiembre, cuando López Obrador (tal vez) viaje a Nueva York para la Asamblea General de Naciones Unidas. Eso por si solo marca un cambio importante: en los últimos 30 o 40 años se buscó establecer relaciones personales entre los presidentes.

En ese marco, el próximo embajador de EEUU en México puede determinar el tono de los contactos bilaterales.

El embajador de los Estados Unidos en México es responsable de transmitir diplomáticamente los duros mensajes y políticas de Trump sobre la inmigración en general, y específicamente sobre los inmigrantes mexicanos. Y la crisis de los opioides en los Estados Unidos, otra de las principales prioridades de la administración Trump, involucra  a México, ya que las drogas ilegales cruzan la frontera sur, recordó la revista electrónica Buzzfeed.

Ciertamente hay un problema ideológico. Para los estadounidenses, López Obrador es un izquierdista declarado, autor de un libro que bajo el título Oye, Trump critica las posturas del presidente de Estados Unidos sobre migración y México, y lo calificó como errático y arrogante.

Donald Trump, por su parte, se habría referido a AMLO como Juan Trump, tal vez por considerarlo como su contraparte.

Lo que sea, las andanzas y declaraciones del eventual nuevo embajador estadounidense tendrían impacto en México. Su estilo personal tendrá mucho que ver.

Nadie sabe si en caso de ser confirmado, Landau se convertirá en otra edición del grosero y vanidoso John Gollenor Pablos (a) John Gavin o del eficiente John. D. Negroponte, si buscara ejercer con la discreción del influyente Anthony Garza o la muy conocedora y apreciada Roberta Jacobson.

Pero es probable que una de sus funciones sea recordarle a López Obrador la afirmación/advertencia del senador republicano Marco Rubio: si quiere tener éxito económico tiene que contar con nosotros /los EEUU.

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@carrenojose1

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