México: su reto Centroamericano

El país está entre un vecino que pide detener el paso a migrantes y el enojo de países del "Triángulo Norte"

José Carreño / Desde afuera / Heraldo de México
José Carreño / Desde afuera / Heraldo de México

La política mexicana hacia Centroamérica parece estar en un impasse.

Su desafío es doble: convencer a Estados Unidos de que la solución al problema de la migración centroamericana implica el desarrollo regional, y lograr la aquiescencia y apoyo de sus vecinos del sur.

El acuerdo migratorio al que llegaron México y Estados Unidos para evitar una amenazada imposición de tarifas arancelarias hasta que se cortara el flujo de refugiados centroamericanos no fue bien recibido en los países fuente de la emigración, especialmente en los del Triángulo NorteGuatemala, Honduras, El Salvador–. Ahí se origina la mayor parte de los migrantes que con o sin documentos buscan atravesar territorio mexicano para reclamar asilo en la frontera con Estados Unidos.

El gobierno del nuevo presidente de El Salvador, Najib Bukele, criticó el que México hubiera negociado unilateralmente,

México ha negociado sólo de manera bilateral, pero ha planteado que Centroamérica está a bordo, casi somos como una moneda de cambio en estas negociaciones, dijo el vicepresidente de El Salvador, Félix Ulloa, citado por la Agencia Reuters.

(El acuerdo) va a tener consecuencias, no sólo de carácter humanitario, sino a nivel de política regional, agregó la autoridad.

Enrique Degenhart, Ministro de Gobierno de Guatemala, indicó a su vez que México se convirtió en un factor de atracción para presuntos migrantes a Estados Unidos.

México –dijo el funcionario a un medio estadounidense– desafortunadamente ha ofrecido diferentes tipos de beneficios, beneficios administrativos como visas y otro tipo de permisos de trabajo y situaciones que básicamente mejoran los intereses de nuestros guatemaltecos en el uso de México como ruta a Estados Unidos.

Guatemala está en una temporada electoral que culmina en las elecciones de este domingo y que tiene una actitud pavloviana de rechazo respecto a las propuestas mexicanas al ofrecer.

Es cierto también que el presidente Bukele es un mandatario aislado, que tiene que comenzar a fabricar su propio apoyo legislativo.

Pero sus reacciones iniciales dificultan el trabajo que deberá hacer la Cancillería mexicana para convencer a los centroamericanos de que el proyecto Cepal/México es su mejor apuesta.

Pero el problema es que tanto para centroamericanos como para el gobierno EU el problema es ahora.

México se encuentra entre un vecino que lo amenaza por no interrumpir el paso de refugiados y la irritación de naciones que debieran ser sus aliados naturales.

El subsecretario Maximiliano Reyes viajara pronto a la región para promover el plan de desarrollo, pero uno de los problemas es que los recursos todavía no están ahí.

La falta de recursos y la desconfianza han sido problemas reales para la política mexicana hacia Centroamérica.

¿Cambiará algo esta vez?

POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS

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@CARRENOJOSE1

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