México Fénix

Dado que las estimaciones contemplan que entre la violencia y la corrupción se va 6% del PIB, lo más probable es que sí. Esto querría decir que el Fénix mexicano podría estar asomando la cabeza

Agustín Barrios Gómez / El norteamericanista / Heraldo de México
Agustín Barrios Gómez / El norteamericanista / Heraldo de México

La ansiedad entre grupos empresariales y de la sociedad civil organizada es palpable. Se venden más casas en Las Lomas y diario hay una declaración de preocupación porque se compromete la independencia de estructuras de poder ante el nuevo régimen. La ansiedad del capital se debe principalmente a que la fogata del régimen anterior está opacando cualquier Fénix que pudiera estar gestando entre las llamas. De existir el México Fénix, tendría dos alas: 1) la mejora, aunque sea en la percepción, de la corrupción, 2) la reducción en la violencia. Los planes de transformación probablemente muestren resultados entre abril y junio del año que entra, dando pie a un optimismo que no existe hoy.

Si Mover a México (el lema del sexenio anterior) significaba repartir las prebendas del poder político para lograr poder económico, el movimiento de hoy se dice de regeneración nacional. El movimiento priista se predicaba en una arrogancia cínica y depredadora. El movimiento actual se predica sobre una arrogancia farisaica con tintes justicieros. El primero tuvo como sello un nivel pornográfico de corrupción… que tuvo como resultado la exigencia de una regeneración que en este momento está demoliendo estructuras, muchas malas, pero también muchas buenas.

Son cambios que Leo Zuckermann asemeja al poder destructivo del dios Shiva quien, según la mitología hindú, es precursor del renacimiento (el Fénix). El problema es que el fuego que pretende purificar no distingue entre lo podrido y lo maduro. Obviamente sería difícil exagerar la destrucción económica que el autogol del aeropuerto está causando (calculo que 1% del PIB de hoy en adelante), pero también está la destrucción de gran parte del aparato profesional del Estado Mexicano. La pregunta es si una fuerte reducción en la corrupción (repito, aunque sea en la percepción de la misma), además de éxitos en el combate a la delincuencia, pueden ganarle a los golpes que está sufriendo la inversión productiva a causa de un desprecio por la lógica económica.

Dado que las estimaciones más serias contemplan que entre la violencia y la corrupción se va aproximadamente 6% del PIB, lo más probable es que sí. Esto querría decir que el Fénix mexicano podría estar asomando la cabeza para mediados de 2019. En principio ahí se debe de ver una recuperación de la confianza y un reacomodo de la inversión productiva hacia sectores no afectados por el fetiche de la nueva administración por estatizar las cosas. Es decir, vaticino una recuperación anímica y económica para la segunda mitad del año que entra.

Sin embargo, en el largo plazo el Fénix se puede convertir en albatros si se siguen mermando los pesos y contrapesos dentro de la sociedad. Pasa por medio de la descalificación de periodistas críticos y actores (como la SCJN) que no sea alinean, la colocación de delegados superpoderosos con perfiles políticos en los estados, y la depuración de servidores públicos profesionales. La primera prueba será el año que entra en las elecciones de Aguascalientes, Baja California, Durango, Quintana Roo, y Tamaulipas. Si Morena acota el actuar independiente de los organismos electorales, sabremos que el Fénix es puro pájaro nalgón.

 

*Presidente de la Fundación Imagen de México y conductor de ADN40 News

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