México, en problemas: visión estadounidense

Nuestro país enfrenta serios problemas, sobre todo, de seguridad, y carece de una estrategia

José Carreño / Desde afuera   / Heraldo de México
José Carreño / Desde afuera / Heraldo de México

En el sistema político estadounidense el Poder Legislativo suele actuar como una cámara de resonancia de la opinión pública, con todo lo bueno y lo malo que eso implica: es un ejercicio democrático, pero puede ser también objeto de manipulación.

Y ese es el problema que enfrenta ahora el gobierno mexicano. Para analistas, dentro y fuera del gobierno estadounidense, México es un país en crisis. No necesariamente un Estado fallido, pero si uno que enfrenta serios problemas, sobre todo de seguridad, y carece de una estrategia para enfrentarlos.

De acuerdo por ejemplo con un reciente reporte, publicado en la revista Foreign Policy, el control gubernamental esta comprometido en tanto como 40 por ciento del territorio nacional.

México, afirmaron John Sullivan y Robert Muggah, está en la primera linea de las nuevas guerras del siglo XXI, lanzadas no por guerrillas o grupos descontentos políticamente, sino por lo que definen como elementos de insurgencia criminal.

Esas organizaciones conforman lo que esos analistas consideran los nuevos ejércitos, o sea grupos delincuenciales con estructuras militares y objetivos que podrían identificarse con los delineados por estrategas militares: control de territorio y de población.

Después de todo, muchos de los integrantes de esas organizaciones fueron reclutados de las Fuerzas Armadas o los cuerpos de seguridad y tienen formación militar. Sólo que en este caso, su razón de ser es buscar libertad para el ejercicio de su tráfico. La motivación no es específicamente política, pero sus efectos sí.

En ese sentido, desde el punto de vista estadounidense, la visión clásica de los narcotraficantes como pandillas ha evolucionado para verlos como poco menos que guerrillas organizadas, con armamento y tácticas similares. Y en principio, como tales debieran ser enfrentados.

Una visión sólo ligeramente menos dura, adelantada por la empresa de análisis Eurasia Group, considera que no hay cambios sustanciales en el panorama de seguridad ni señales de que México arriesgue convertirse en un estado fallido.

Advirtió, sin embargo, que en contraste con los líderes anteriores, el presidente Andrés Manuel López Obrador ha tratado de emplear tácticas menos violentas para luchar contra las organizaciones criminales. Eligió, en sus palabras, no combatir el fuego con fuego. Pero más allá de esto, no hay planes significativos para abordar el problema. La creación de una Guardia Nacional fue simplemente combinar agencias de seguridad existentes. Y no hay propuestas para reformar o fortalecer las fuerzas policiales locales, el poder judicial o la oficina del fiscal.

Esa formulación fue expuesta de manera más brutal por el senador Tom Cotton, que comparó la política de López Obrador con un cuento de hadas.

Y pocas cosas impresionan más, y son más manipulables, que el asesinato de mujeres y niños.

POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS

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@CARRENOJOSE

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