México-EEUU: ciclos de Crisis

Ciertamente México tuvo aliados, menos por simpatía que en defensa de intereses. Pero eso se vale

José Carreño Figueras / Columna Desde Afuera / El Heraldo de México
José Carreño Figueras / Columna Desde Afuera / El Heraldo de México

La resolución de la crisis político-comercial de la semana pasada entre Estados Unidos y México sólo anuncia que el ciclo empieza de nuevo.

Algunos partidarios del gobierno de Andrés Manuel López Obrador reclaman una victoria política, por el acuerdo alcanzado con Estados Unidos para cancelar, por ahora, la anunciada imposición de tarifas comerciales. El gobierno de Trump buscaba presionar por el control del flujo de migrantes que atraviesan México para pedir asilo en EEUU.

Cabezas más frías en México se refieren a tiempo ganado para responder mejor al problema planteado por los migrantes, tanto en el terreno como en la negociación con Estados Unidos y evitar nuevas sorpresas.

Se trata de evitar la posibilidad de concretar la propuesta de hacer de México un tercer país seguro, o sea un centro de procesamiento para refugiados centroamericanos.

De cualquier manera, el tema migratorio será uno de los puntos centrales en la naciente campaña electoral estadounidense y como tal, uno que el presidente Donald Trump usará constantemente.

De ahí que en opinión de fuentes del gobierno mexicano deba ser conjurado en la medida de lo posible.

Los 45 días hasta que haya una evaluación de las acciones mexicanas son tiempo ganado, tanto para iniciar operaciones de la Guardia Nacional como para preparar una mejor postura de negociación.

Por lo pronto, la movilización permitirá establecer un control desconocido hasta ahora en la frontera sur.

El problema es que serán visiones y opiniones estadounidenses las que determinen qué constituye una estrategia exitosa, y que la administración del presidente Donald Trump amenazó otra vez con tarifas si México no cumple con reducir la llegada de inmigrantes centroamericanos.

Cierto que el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador puede reclamar un triunfo en la relación bilateral, aunque pareció hacer concesiones. Pero fue también una victoria del realismo.

Pero también hubo otros factores que ayudaron a esa posposición: según estimaciones citadas por la cadena CBS, las tarifas a las importaciones mexicanas habrían costado hasta 800 dólares a cada familia estadounidense, que algunos senadores republicanos consideraron como un impuesto inaceptable para la inmensa mayoría.

Ciertamente México tuvo aliados, menos por simpatía que en defensa de intereses. Pero eso se vale.

Amén de otras consideraciones, el momento era políticamente inoportuno: el mandatario se prepara a lanzar su campaña de reelección el próximo 18 de junio.

Trump enfrentaba pues una rebelión interna, un rechazo generalizado, una guerra comercial con una economía de menor peso relativo, pero integrada en el proceso productivo estadounidense y además de la que ya desarrolla con China, así como la posibilidad de una caída económica en vísperas de una campaña electoral.

Además, este año habrá negociaciones comerciales entre EEUU y la Unión Europea y con Japón.

 

POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS

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@CARRENOJOSE1

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