México debe atender a sus víctimas

Se debe implementar un esquema básico de atención que incluya una tarjeta de subsistencia para víctimas en completo desamparo, y que les dé acceso inmediato a recursos mínimos, indispensables para su supervivencia

Mara Gómez Pérez / Candidata a Comisionada Ejecutiva de Atención a Víctimas / Columna Invitada
Mara Gómez Pérez / Candidata a Comisionada Ejecutiva de Atención a Víctimas / Columna Invitada

Desde 2006, México vive una situación de extrema violencia e inseguridad que ha generado una enorme cantidad de víctimas de graves violaciones a derechos humanos, a las que resulta inaplazable atender.

Fueron las propias víctimas quienes en 2011, se organizaron para impulsar la Ley General de Víctimas que se aprobó en 2013, y que creó un Sistema Nacional y una Comisión Ejecutiva, la CEAV, así como algunos mecanismos para dar protección, atención y reparación del daño a las víctimas.

Sin embargo, a casi 7 años de su creación, la CEAV no ha dado los frutos que se esperaban. Las víctimas se quejan de que las tratan mal y las revictimizan. Dicen que les piden muchos papeles innecesarios y que casi nunca logran recibir ayuda; que la CEAV les da un trato desigual y que sólo unos cuantos, muy pocos, logran obtener alguna atención.

No hay duda de que la CEAV requiere una transformación profunda.

Para que funcione, la CEAV necesita ponerse del lado de las víctimas, tanto en la atención y el apoyo, como en la reparación del daño. Las víctimas deben estar al centro.

Se debe implementar un esquema básico de atención que incluya una tarjeta de subsistencia para víctimas en completo desamparo, y que les dé acceso inmediato a recursos mínimos, indispensables para su supervivencia.

Además, este esquema debe comprender una indemnización básica igualitaria para todas las víctimas en general, que pueda obtenerse sin tantos trámites ni papeles, sólo con las pruebas que resulten lógicas y realmente necesarias.

A través de convenios institucionales, se debe reforzar la asesoría jurídica para que las víctimas puedan tener acceso a un buen abogado que les ayude a obtener justicia y verdad.

Por último, el esquema debe abarcar la posibilidad de la reparación integral del daño. Una indemnización completa para todas aquellas víctimas que obtengan una sentencia firme o una recomendación internacional, y que no sea sólo dinero, como se hace ahora, sino que otorgue todo el apoyo institucional del Estado Mexicano.

No hay remedios mágicos, pero sí acciones contundentes que pueden implementarse para dar resultados de inmediato.

POR  MARA GÓMEZ PÉREZ

ESPECIALISTA EN JUSTICIA Y DERECHOS HUMANOS CANDIDATA A COMISIONADA EJECUTIVA DE ATENCIÓN A VÍCTIMAS

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