Metrópoli insegura y vulnerable

La Ciudad de México dejó de ser un lugar digno para vivir producto de la violencia, inseguridad, impunidad y ahora la vulnerabilidad a sismos y riesgos hidrometeorólogicos

La Ciudad de México y la zona metropolita del Estado de México tienen niveles de violencia por encima del promedio nacional. La CDMX dejó de ser un paraíso de seguridad. Antes decíamos que la alta proporción de cámaras en las calles, el tener el estado de fuerza policial más grande del país y ser sede de los poderes de la Unión evitaban que se dispararan los niveles de violencia.

La realidad nos alcanzó. La estrategia de cuadrantes que implementó Manuel Mondragón para controlar a los policías y dar mejor seguimiento a los delitos ya no funciona como antes. Según la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) del INEGI, en 4 de cada 10 hogares hubo al menos una víctima de delito en 2016.

Una amplia mayoría de los que vivimos en esta gran ciudad hemos sido víctimas y hemos tenido una afectación a nuestro patrimonio. El 86% de los capitalinos considera que es inseguro vivir en la CDMX y el costo promedio por delito fue de 5,647 pesos por víctima.

Las estadísticas interpretan nuestra experiencia diaria con la inseguridad en la CDMX. Tan solo en cuatro años aumentó en 16 puntos porcentuales la percepción de inseguridad pasando de 73% a 86%.

Nos sentimos inseguros en el transporte público, el cajero automático, al caminar en la calle, al ir al banco e incluso en los parques y centros recreativos. Esta percepción es consecuencia de la realidad, el 44.3% de los delitos ocurren en la calle y el transporte público.

La situación en el Estado de México es inclusive peor a la de la CDMX. En el Edomex el 56% de los hogares tuvieron al menos una víctima de delito, es decir hubo al menos 2.5 millones de víctimas.

Lo más terrible es que en el 61% de los delitos que se cometieron en el Edomex los delincuentes portaban algún arma de fuego y en la CDMX el porcentaje es de 54%. Muy superior al promedio nacional que es del 43%.

Los que sufrimos y amamos a esta metrópoli tampoco confiamos en nuestras autoridades. Esto se ve reflejado en los altos niveles de corrupción que vemos en la policía de tránsito (83%), ministerio público y procuradurías locales (78%). Solo el 6% de los que vivimos en la metrópoli denunciamos los delitos y de estos en menos del 5% hubo reparación del daño. En resumen la impunidad es del 99%.

La Gran Ciudad de México dejó de ser un lugar digno para vivir producto de la violencia, inseguridad, impunidad y ahora la vulnerabilidad a los sismos y riesgos hidrometeorólogicos. La contaminación y tráfico también alteran nuestra calidad de vida.

A nuestra urbe la estamos salvando sus ciudadanos. Veo esperanza en la solidaridad vecinal pero  tenemos que recuperar los planes de desarrollo urbano estratégicos. Ya no aguanta más esta gran ciudad y el Estado de México.

 

Columna anterior: Autogobiernos civiles en la CDMX

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