Menos selfies, más deliberación

La nueva administración cuenta con una amplia mayoría que no debe ser una aplanadora

Javier García Bejos / El Heraldo de México
Javier García Bejos / El Heraldo de México

Nuestra nueva conformación política, particularmente la composición del Congreso de la Unión, tiene implicaciones fundamentales para la vida de la República. No podemos olvidar que el equilibrio de poderes se gesta en el vigor del debate, como ha sucedido en días recientes, fortalecido por la pluralidad que existe en México. Éste, sin embargo, debe contar en primer lugar con una agenda que sea clara y compartida, para convertir cada discusión en una oportunidad que abone al ejercicio pleno de la política, capaz de encontrar riqueza en la diversidad.

Asimismo, el Legislativo debe ser profundamente sensible a los mensajes que la gente ha manifestado, particularmente en las urnas. La agenda de la ciudadanía debe ser efectivamente la de los legisladores, ya que la representatividad de las cámaras no rendirá frutos si de ahí no surgen planteamientos a la altura de los problemas del país. En tercer lugar, se deben ejercer contrapesos que optimicen la relación entre poderes. Si bien es cierto que unos se están acostumbrando a gobernar y otros deben asumirse como oposición, nada evita que existan puntos de encuentro que aseguren la estabilidad de la República y sus instituciones.

Estamos en un momento definitorio, porque la nueva administración cuenta con una amplia mayoría que no debe ser una aplanadora que borre la visión de las minorías. Por el contrario, debe ser una mayoría convocante que haga surgir de la diversidad posibilidades de corresponsabilidad, como sucede en las democracias más eficientes. Del mismo modo, la oposición debe aprender un juego diferente; debe existir una agenda, visibilidad de propósitos y un debate reflexivo.

Es de llamar la atención que, en pocas semanas de esta legislatura, ha existido una prolífica aprobación de iniciativas y presentación incesante de posicionamientos. A pesar de ello, se debe hacer notar que mientras allí los temas parecen provenir de la agenda de la coyuntura, el país se encuentra inmerso en un cambio de régimen en el que existen asuntos públicos que deberían ser agotados en la representación del pueblo. En ese sentido, no debería existir consulta más poderosa que las tribunas del Poder Legislativo, ni agenda más prioritaria que la de conducir a México en este momento complejo, con un Ejecutivo que quiere manejar fuera de muchas definiciones que habían sido aceptadas en décadas recientes.

Nada es más superficial que las selfies de los legisladores que pasan lista en redes sociales, cuando lo que necesitamos no es ver si se llevan bien, si comen en su oficina o si la sesión duró cuatro o 40 horas. Como ciudadano, quiero entender la agenda del Congreso y quiero ver a mis representantes debatiendo con conocimiento, seriedad y pasión, como demandan los tiempos de esta República a prueba. Particularmente, la oposición debe reinterpretar sus capacidades y entonces, no se tratará de obstruir o bloquear. Se tratará de dar sentido a todo lo que viene, con responsabilidad, generosidad y altura de miras, poniendo a la nación y sus mejores causas por encima de la coyuntura, la ocurrencia y la frivolidad.

 

Javier García Bejos

colaborador

@jgarciabejos

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