Menos fotos y más ropa para repatriados

Nada mejor que salir en la foto junto a los “héroes de la Patria”, como los llaman a veces senadores y diputados


Durante 13 años como periodista de la relación binacional México-Estados Unidos con énfasis en el tema migratorio, guardo registros de todos los abusos políticos en torno a la diáspora. Del uso del presupuesto público para viajar a Los Ángeles, Nueva York, Chicago o Dallas, a la manipulación de los clubes de oriundos; de la capitalización de las remesas al lucro con su imagen: nada mejor que salir en la foto junto a los héroes de la Patria, como los llaman a veces senadores y diputados.

La era Trump agudizó estas prácticas, particularmente con los deportados, según detallan diversas organizaciones que si bien agradecen el interés, tienen otras urgencias, mucho más terrenales, como ropa y vivienda.

Cuando un mexicano es repatriado llega literalmente con una mano adelante y otra atrás, apenas con la ropa que llevaba puesta al momento de su detención. En México la verdad no queremos pagar 300 dólares para que nuestras familias nos envíen otra muda de ropa, porque es muy caro y lo poco que tenemos lo gastamos en otras cosas, dijo Ricardo González, de 29 años, a quien deportaron hace tres semanas de Utah.

Conocí a González en un acto de protesta frente a la cancillería: llevaba varios días con el mismo pantalón y buscaba desesperadamente encontrar centros filantrópicos que tuvieran ropa de su talla. Megáfono en mano, él y otros 30 repatriados lanzaban peticiones para cambiarse los harapos. Así nadie nos quiere dar trabajo.

En otro momento de la manifestación, se centraron en los arrendamientos, porque nadie les quiere rentar sin fiador. Que alguien nos explique qué hacemos; no conocemos gente que nos tenga suficiente confianza porque vivimos muchos años en Estados Unidos y muchos ya no tenemos familia aquí, comentó Ana Laura López, repatriada de Illinois.

Hasta ahora, los dos principales programas federales no contemplan ni ropa ni vivienda de apoyo para los deportados. El programa ‘Somos Mexicanos’ entrega un boleto de traslado al lugar de origen, carta de repatriación, CURP, y la posibilidad de inscripción al Seguro Popular, nada más; el Fondo de Apoyo al Migrante para proyectos productivos, tiene un presupuesto tan limitado que apenas alcanzó en los últimos años para el 1% de los tres millones de retornados.

Por otro lado, las estrategias para migrantes en cada uno de los estados funcionan desarticuladas, desordenadas, disfuncionales e incompletas y hoy nadie sabe cuántos existen en total, ni siquiera para tener un punto de partida para comenzar a integrar un solo programa nacional.

Frente a esta maraña de política pública hacia los migrantes, quizás sea hora de dejar a un lado el protagonismo y pensar en una proyecto nacional que funcione con reglas homologadas y un presupuesto robusto para los deportados que ya están aquí, más los 400 que llegan a diario en promedio. Eso sí: con menos protagonismo y más ropa.

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