Médicos: el poder “blando” político-diplomático de Cuba

Las misiones son mayormente pagadas por el país anfitrión y el ingreso va al erario cubano

José Carreño / Desde afuera / Heraldo de México

Cuando el presidente Andrés Manuel López Obrador insinuó la posibilidad de pedir apoyo de Cuba para el control de la pandemia de COVID-19, se puso en el umbral de un nido de avispas.

Para muchos, especialmente a la izquierda, las misiones médicas cubanas son un gesto formidable de buena voluntad, muestra de los beneficios del sistema educativo socialista en un país relativamente pequeño.

Para otros, especialmente la influyente comunidad cubana en Estados Unidos, son una expresión de propaganda y un salvavidas del régimen: las misiones son mayormente pagadas por el país anfitrión y el ingreso va sobre todo al erario cubano. 

De acuerdo con versiones de prensa, los miembros de la misión reciben 10  por ciento de su salario nominal (unos mil 500 dólares mensuales), sus familias reciben un bono equivalente a 50 dólares, y el resto queda para el gobierno de Cuba.

Según afirmaciones de EU, el gobierno cubano obtiene poco más de 11 mil millones de dólares anuales del trabajo de su personal médico en otros países. Los senadores estadounidenses Marco Rubio y Robert Menéndez aseguran que se trata de trabajo esclavo y una fórmula de infiltración para personal de seguridad y espionaje.

El gobierno cubano, por su parte, se ha quejado de que los médicos de sus misiones son blanco de intentos para convencerlos de que deserten, en especial hacia Estados Unidos.

Pero al mismo tiempo, también es cierto que Cuba mantiene o ha enviado misiones médicas a naciones pobres o afectadas por desastres naturales.

El hecho es que más allá de defectos atribuidos y virtudes reclamadas, se trata de una de las políticas de mayor éxito del gobierno cubano, una que ahora permite que un país con 11.48 millones de habitantes y un reducido Producto Interno Bruto (PIB) se ponga políticamente al nivel de naciones mucho mayores. Según cifras cubanas, la isla rebasó el año pasado los 100 mil médicos, con un sistema de salud que emplea a un medio millón de personas.

En otras palabras, son nueve médicos por cada mil habitantes, en competencia con Qatar y Mónaco en términos de abundancia. Gracias a esa abundancia, cuenta con una moderna fuerza de poder blando, una benévola legión extranjera presente y bienvenida en tantos como 61 países, y en 31 —incluso en Italia— como respuesta a la pandemia del coronavirus, según reportes de marzo.

De acuerdo con el diario El País, habría unos 28 mil médicos cubanos en el exterior, incluso quizás más de 10 mil en Venezuela, aunque al parecer la cifra no refleja el personal de apoyo logístico y de servicios. Y se afirma que incluyen personal de seguridad.

En ese marco, los 10 médicos anunciados —el número conocido— son más simbólicos que efectivos, a menos que tengan tal estatura y les concedan una enorme autoridad sobre el aparato sanitario mexicano. Pero son un gesto importante.

POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS
JOSE.CARRENO@HERALDODEMEXICO.COM.MX
@CARRENOJOSE1

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