Meade pone reto a Slim, Torrado, Bours, Tricio…

Hacienda quiere exhibir a toda empresa que cotice, a fin de que los consejos de administración busquen equilibrarse en materia de género.


Cuando en algunos años, diez por ejemplo, los informes anuales de las empresas que cotizan en la Bolsa Mexicana de Valores impriman con orgullo que su consejo de administración refleja un alto compromiso hacia la equidad de género, y se lean tantos nombres de hombres como de mujeres en esas, las principales sillas de las empresas, la gente tendrá que recordar lo que ocurrió ayer en el Museo Interactivo de Economía (MIDE): la puesta en marcha de una normatividad que impulsó la Secretaría de Hacienda para obligar a las empresas mexicanas a transparentar sus políticas de género tanto en esos consejos de administración, como a lo largo y ancho de las empresas mismas.

No es sencillo el reto que impusieron ayer el Secretario de Hacienda José Antonio Meade y la subsecretaria Vanessa Rubio: empresas como América Móvil, Alsea, Bachoco o Grupo Lala tendrán que, tan solo por cotizar en el mercado de capitales, hacer pública la composición de esos consejos. En pocas palabras: Hacienda quiere exhibir a toda empresa que cotice, a fin de que, en la reflexión de ventilarse preponderantemente masculinos, los consejos de administración se pongan creativos y busquen equilibrarse en materia de género. Es un primer paso: ser vistos en todo su sesgo.

Lo de Meade y Rubio no es broma: ayer durante el evento ahí estaban todos los directores de los bancos de desarrollo firmando, por mandato de la Secretaría, la iniciativa He for She. Desde Virgilio Andrade hasta Jacques Rogozinski. Desde Banjército hasta la Sociedad Hipotecaria Federal. Todos obligados también a revelar la composición de género de sus consejos de administración.

¿Qué se puede esperar ahora? Es previsible que un puñado de empresas públicas tome la iniciativa para ir construyendo argumentos que funjan como el soporte para impulsar a más consejeras y directoras al interior de sus filas. No nos extrañe si nace algún think tank dedicado a la materia, o que se fortalezcan los programas académicos con acento femenino que la propia Bolsa o universidades como el Tec de Monterrey o la Anáhuac ofrecen. Eso sí: las empresas que tomen la iniciativa serán paradigmáticas en el corto plazo, y su distancia con las rezagadas será notoria.

Dos datos acentuados ayer por Vanessa Rubio pueden servir de punto de partida: el PIB del país podría crecer 25 por ciento si se logra equidad de género laboral plena; y la necesidad de acortar la brecha salarial entre hombres y mujeres.
Yo, por lo pronto, ya quiero ver el encabezado de algunos periódicos en algunas semanas con el ránking de las empresas públicas más machistas del país. Porque si ayer no se convencieron… la visibilidad pública los convencerá.

Jana y las medicinas

Duro diagnóstico de la Cofece. Ya detectó las tácticas dilatorias para extender artificialmente patentes farmacéuticas. Guillermo Funes de Canifarma tendrá mucho trabajo.

motacarlos100@gmail.com

Columna anterior: Consejo Fiscal, ¿fuego amigo vs. Meade?

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