Mayoría opositora con agenda mínima común

El principal reto del PAN es reposicionarse como la alternativa de futuro a partir de la sacudida del 2018

Gustavo Madero / Articulista invitado/  El Heraldo de México
Gustavo Madero / Articulista invitado/ El Heraldo de México

En el marco del 80 aniversario de la fundación del PAN, encontramos reflexiones valiosas sobre las grandes aportaciones que ha tenido en la historia de México para impulsar su democratización, la lucha por la transparencia, la rendición de cuentas y contra la corrupción, la ampliación de los derechos humanos y el federalismo, entre otras.

También encontramos reflexiones críticas y autocríticas sobre los yerros que hemos cometido: el no desmantelamiento del antiguo sistema político clientelar, la falta de contundencia en el combate a la corrupción, la endogamia, el control de espacios y candidaturas con objetivos de grupo. En las primeras podemos caer en la autocomplacencia que obnubila, y en las últimas, en desánimos paralizantes.

En lo particular, pienso que el principal reto del PAN, es reposicionarse como la alternativa de futuro a partir de la sacudida electoral de 2018 y del reto que le representa la gran popularidad del presidente López Obrador con la que subsidia a su partido imberbe Morena.

En este nuevo entorno, el PAN debe ser una alternativa de futuro para combatir pobreza, desigualdad y falta de crecimiento. Si bien criticamos el modelo de transferencias directas por discrecional, opaco, sin reglas de operación, tenemos que definir el modelo del fortalecimiento institucional del Estado para desarrollar capacidades humanas y sociales para cerrar las brechas de los grupos vulnerados.

Superar el modelo económico del capitalismo de compadres que caracteriza a México, donde las principales fortunas tienen un gran común denominador: son concesionarias del gobierno, ya sea en radiodifusión, servicios financieros, etc. que también ha perpetuado el gobierno de la 4T, intacto.

El PAN debe cumplir una misión crítica para reparar el daño a la transición que nos ha hecho retroceder tres décadas con Andrés Manuel y su democracia de mano alzada, de encuestas y consultas a modo, su presidencialismo estatista nostálgico, su centralismo castrante del desarrollo regional.

El PAN debe asumir un liderazgo para convocar a quienes comparten su ideario y doctrina; quienes tengan una preocupación por el rumbo del país; a los damnificados de las políticas públicas; a los que están desencantandos de Morena. Este proyecto tiene un nombre largo, pero es un imperativo histórico: Construir una mayoría opositora no-cooptable para la LXV Legislatura Federal, con una agenda democrática mínima común.

Estamos a un año, ocho meses y 16 días para la elección que marcará un perno estructural en la historia de México. Si Morena conserva o amplía su mayoría en la Cámara de Diputados nuestro futuro es de pronóstico preocupante. Si podemos construir esta mayoría opositora, los pesos y contrapesos comenzarán a funcionar para darle al país un mejor futuro. Y en esto, el papel del PAN será determinante.

 

POR GUSTAVO MADERO

SENADOR DEL PAN

@GUSTAVOMADERO

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