Máximo Quintana Haddad: El valor de decidir

En esencia, la vida está plagada de pequeñas decisiones que se suceden una tras otra, pero en su conjunto, van acercándonos o alejándonos de aquello que hemos idealizado de nuestro futuro

Máximo Quintana Haddad: El valor de decidir

Nikola Tesla, el controvertido inventor y científico estadounidense de origen serbio, imaginó un futuro muy lejano del que ahora vivimos. Pareciera que todos sus esfuerzos científicos y aportaciones tecnológicas fueran regidas por un inten- to de prever jugando con lo imprevisible y la incertidumbre.

A él se le atribuye una frase fantástica: El presente es suyo, el futuro me pertenece. Esta frase, de muchas formas, resuena también en las mentes y en los corazones de las y los jóvenes mexicanos… el futuro me pertenece.

Sin duda, Tesla no es el único guiado por una imagen de futuro. Todos fantaseamos con él, y al hacerlo, desarrollamos una capacidad en el presente que nos permite, en mayor o menor medida, planificar y seleccionar acciones que deliberadamente nos conduzcan a lo que hemos idealizado. Al final, podríamos reducir todo este proceso en una simple acción: decidir.

No existe una cifra única, se dice que los seres humanos podemos tomar de 250 a dos mil decisiones cada día, muchas menos que un operador de avión que anda por las cinco mil. Un artículo publicado en la revista Harvard Bussiness Review en Español, afirma que los mánagers toman alrededor de tres mil millones de decisiones al año.

En esencia, la vida está plagada de pequeñas decisiones que se suceden una tras otra, pero en su conjunto, van acercándonos o alejándonos de aquello que hemos idealizado de nuestro futuro.

De acuerdo con el nobel de Economía, Daniel Kahneman, casi todo el tiempo es nuestra mente rápida e intuitiva la que está controlando cientos de decisiones cotidianas. El asunto se hace más interesante, al menos para los estudiosos del tema, y más problemático para el resto del mundo, cuando las decisiones trascendentales que deberían pasar por el sistema lento y lógico, pasan por la mente rápida e intuitiva.

En palabras simples, cada día tomamos atajos al decidir. Según parece, el complejo diseño del cerebro humano, simplifica la difícil naturaleza de la realidad. Tomamos decisiones ignorando parte de la realidad.

Va casi en contra de la naturaleza humana tomarse un momento para procesar de manera integral, nuestras decisiones, y no refiero cosa menor, son estas decisiones las que definen nuestra propia existencia.

Seguramente muchas de las decisiones que hemos tomado y tomaremos a lo largo de nuestra vida, serán de forma automática, nutridas de nuestras experiencias previas, de nuestras emociones pasadas, de nuestra intuición, de nuestra madurez intelectual y, por supuesto, con lo que tenemos frente a nosotros.

Decidir es un acto individual y libre, pero que tiene efectos que van más allá del individuo. Tenemos en puerta una decisión trascendental.

Elegiremos nuestro destino y futuro; una decisión tan valiosa amerita el proceso del sistema lento y lógico; el que nos permite reflexionar, analizar y tomar en consideración las implicaciones de cada probable acción.

Este es nuestro momento. Las juventudes mexicanas debemos abrazar con fuerza y determinación el futuro que queremos para nosotros, un futuro que estará sentenciado por las decisiones que tomemos en el presente.

 

*Director del IMJUVE

@MAXQUINTANA

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