Max Schmeling primer campeón teutón

El hombre que fue una amenaza para Joe Louis terminó siendo multimillonario en una compañía de refrescos

Max Schmeling campeón de los pesados. Ilustración: Allan G. Ramírez
Max Schmeling campeón de los pesados. Ilustración: Allan G. Ramírez

Maximilian Adolph Otto Siegfried Schmeling, conocido desde siempre y en todas partes dentro del boxeo como Max Schmeling, fue un peleador mejor de lo que comúnmente se le ha reconocido hasta ahora; sobre todo en Estados Unidos, país en el que sostuvo las batallas más importantes de su carrera, que duró 24 años, y en la que se convirtió en el primer campeón mundial nacido en Alemania, después de haber sido titular europeo y de su tierra entre los semicompletos.

Cuando aquel joven se sintió seguro, decidió emigrar a la Unión Americana en busca de la corona, y tras su presentación victoriosa pronto fue considerado un atractivo de primer orden para los aficionados, en especial después de derrotar a Johnny Risko, que era uno de los más destacados. La batalla fue considerada por el desde entonces, y hasta su muerte, muy prestigioso y reconocido Nat Fleischer, director de la revista The Ring, como la mejor del año en 1929.

En aquella época, tras el retiro de Gene Tunney, la National Boxing Association (ahora AMB) ordenó un combate entre el estadounidense Jack Sharkey y Max Schmeling por el título vacante. Ellos se enfrentaron el 12 de junio de 1930 en el estadio de los Yankees de Nueva York, y todo terminó en forma inesperada, ¡foul en el cuarto asalto!

Sharkey conectó un golpe bajo al germano; éste se fue a la lona, y en vista de que no podía continuar, lo declararon ganador y nuevo campeón mundial de peso completo.

Todo el entusiamo y las ilusiones que lo habían caracterizado desde niño tomaron forma para este joven, quien solía recordar con sus cercanos una anécdota vivida con su padre, que en cierta ocasión lo invitó a ver en cine la reproducción de la pelea entre el inmortal Jack Dempsey y el ídolo francés Georges Carpentier (quienes combatieron en 1921). Fue tal la emoción que embargó al joven, que cuando terminó aquello se dio cuenta de que estaba temblando por todo lo que había presenciado, y tenía ya tomada la decisión de hacer carrera en los cuadriláteros.

Debutó como profesional en 1924, y alcanzó el éxito máximo con el que sueña todo aquel que se dedica al peligroso oficio de cambiar golpes. Defendió la corona en dos ocasiones, perdiéndola en la segunda, precisamente frente al hombre al que había vencido para subir al trono.

Schmeling continuó peleando en una campaña en la que hubo mucho más de bueno que de otros aspectos. Su estilo, los triunfos, la potencia y coraje que mostraba en cada salida, lo llevaron a conquistar el respeto y la atención de los aficionados y, sobre todo, el interés por verlo en las programaciones de aquella época, en la que abundaban los buenos pugilistas en todas las divisiones.

Algunos de sus principales adversarios fueron gente de la estatura de Max Baer, Johnny Risko, William Stribling, Mickey Walker, Paulino Uzcudun, Walter Neusel, Joe Louis, Harry Thomas y otros.

Alguien rebautizó a este hombre como El Ulano Negro del Rhin, atendiendo a aquello de los lanceros en ejércitos antiguos de Alemania y Austria, con el entusiasmo de su mánager norteamericano Joe Jacobs, quien dirigió lo mejor de su campaña en EU.

Y precisamente lo más sobresaliente en la carrera de Schmeling fue el haber enfrentado en dos ocasiones a aquel fenómeno de los rings, el gran Joe Louis, considerado por algunos entre los tres mejores peleadores de todos los tiempos. En la primera, Max sorprendió al poner fuera de combate al entonces novato. Lo dejó colgando de las cuerdas, tras haberlo dominado 12 asaltos.

Lo anterior sucedió el 19 de junio de 1936, y dos años después, el 22 de junio, en el escenario inolvidable que fue el Yankee Stadium, de Nueva York, cayó en el primer round frente a un Louis que había cambiado totalmente, pues ya era campeón planetario.

La Segunda Guerra Mundial ocurría en aquellos momentos y sirvió para hacer publicidad al combate, ya que Schmeling pertenecía al Ejército alemán en un grupo de paracaidistas. Fue tan convincente la forma en que llegaron al público, que desde antes del encuentro paralizaron la atención.

Schmeling se retiró en 1948 y decidió radicar en Alemania, empezando otra carrera: la de los negocios, en donde obtuvo logros más que considerables; sobre todo, cuando en 1950 empezó a trabajar con Coca Cola en una posición ejecutiva que pronto lo llevó a representar a la empresa mencionada.

Esto y otras lucrativas actividades, según se dice, lo convirtieron en un hombre rico. Fue un filántropo, y curiosamente alguien a quien ayudó mucho fue a su viejo rival, Joe Louis, cuando éste se hallaba enfermo y arruinado económicamente.

Por: Víctor Cota

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