Llamando a las cosas por su nombre

Hay que ser humildes para aceptar nuestra ignorancia y pedir ayuda para orientarnos con el fin de no ofender a nadie

Brenda Jaet / Caprichos millonarios / El Heraldo de México

La semana pasada hablaba en esta columna sobre la importancia de la educación no solamente como tema escolar.

En gran parte se trata de ser lo suficientemente humildes para aceptar nuestra ignorancia sobre algún tema en especifico y pedir ayuda para orientarnos con el fin de no ofender a nadie ni faltar al respeto. Como periodista he tenido que entrevistar a personalidades de ámbitos diversos y aunque trato de estar preparada siempre, a veces sucede que algunos conceptos los tenía equivocados. Tal fue el caso cuando entrevisté a Mathias Lubzik, un pequeño con Síndrome de Down.

Su mamá, Silke, me enseño que para tener un lenguaje incluyente lo correcto es decir persona con discapacidad y no persona con capacidades diferentes o especiales. Que es incorrecto decir invidente, cieguito o cualquier diminutivo, que lo correcto es decir ciego o débil visual.

Que minusválido, invalido, impedido, cojo, lisiado y paralítico, son incorrectos, que se dice, persona con discapacidad motriz. Es correcto decir persona sorda o con discapacidad auditiva pero es incorrecto decir sordomudo o sordito. No se dice demente, retrasado mental, deficiente, inútil o trastornado, se dice: persona con discapacidad mental, psicosocial o intelectual.

Esta semana, en entrevista con Nicole Finkelstein, country program manager de AIDS Healthcare Foundation México, me enseñó que además de que el estigma del VIH tiene raíz en el miedo que produce, la falta de información y concientización vuelven el problema más grande y que existe un glosario específico para abordar el tema libre de estigmas. En primer lugar VIH y SIDA no son lo mismo, por lo que escribirlo con una diagonal (VIH/SIDA), entre ambos nombres, debe ser eliminado. El SIDA en si mismo no es una condición, es un conjunto de ellas, o síndrome que ocurre cuando el sistema inmune se debilita por la infección del VIH. Ni el SIDA ni el VIH se contagian, se transmiten, se infectan con el virus. No se dice que la persona es positiva, se dice que es una persona VIH reactivo, no es enfermedad del VIH, es infección del VIH.

No son aparatos reproductores femeninos y masculinos, son órganos sexuales. No son infecciones venéreas, son infecciones de transmisión sexual. Y es que no es un capricho llamar las cosas por su nombre, se llama respeto y denota la integridad y educación que tenemos.

El capricho, querido lector, debería ser aferrarnos a saber más, a abrirnos a aprender para dejar la discriminación y estereotipos atrás, ¡aunque sea en el lenguaje! Todo empieza por el respeto; tal vez no estés de acuerdo o no entiendas, pero lo más fácil es preguntar: ¿cómo me dirijo hacia ti? Dirigirte con respeto a otra persona habla más de ti que de la otra persona. Recuerda que el Holocausto no empezó con balas, empezó con palabras- Ann Miller.

POR BRENDA JAET

@BRENDAJAETK

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