Matar periodistas

En México matar periodistas es fácil. Quien lo hace tiene 99.7% de posibilidades (Artículo 19) de no ser detenido, nunca ir a juicio y jamás pisar la cárcel

Matar periodistas es pan comido para un criminal que se ve desenmascarado o una autoridad exhibida. En nuestro país, aunque en los discursos oficiales no se reconozca, los periodistas mueren por las balas del narco, pero también del poder político. El informe de Gobernación, que agrupa 265 casos de periodistas que se han integrado al Mecanismo de Protección durante la actual administración, señala que en 98 de los casos fueron funcionarios públicos los probables agresores.

Matar periodistas se puede, porque quienes debieran garantizar libertad de expresión, en no pocas ocasiones, son quienes buscan sepultarla. Los encargados de proteger a los comunicadores, rara vez encaran el tema y son contadas las autoridades que implementan mecanismos de protección. Y cuando matan a un periodista, algunos no se dan ni por enterados. Si el caso no conmociona a la opinión pública, se le da carpetazo. Nadie investiga. Nadie va a fondo. Nadie castiga.

En México matan periodistas porque hay impunidad, porque no hay consecuencia, porque las autoridades han decidido –desde hace años- ser omisas y mirar hacia otro lado. Si 99.7% de quienes asesinan a un comunicador están libres es porque al sistema de justicia no le ha importado esclarecer las muertes ni dar con los culpables.

En México están matando periodistas, y las buenas intenciones para frenar la espiral de crimen, no bastan. El lunes se cumplió una semana de la muerte de Javier Valdez, ayer dos meses del asesinato de Miroslava Breach, mañana una semana del secuestro del periodista Salvador Adame. Ah, y hoy hace una semana que el presidente Enrique Peña Nieto presentó el decálogo para hacer frente a los asesinatos. ¿Algo ha cambiado?

Aunque el presidente garantiza que no habrá impunidad, en muchos estados y municipios no piensan igual. Aunque haya un nuevo fiscal especial para la Atención de Delitos cometidos contra de la Libertad de Expresión, él solo no puede. Aunque exista un Mecanismo de Protección a periodistas en Gobernación, si le asignan cero pesos –como este 2017-, es imposible. Por eso seguirán asesinando periodistas.

Sigue habiendo autoridades que buscan silenciar las críticas. Siguen existiendo políticos que no entienden cuál debe ser el papel de la prensa y continúan observándola como enemigo, a pesar de que en democracia, el periodismo independiente es aliado de quienes aspiran a tener un mejor país.

Por eso, solo es cosa de tiempo antes de que llegue el siguiente asesinato.

-Off the record

Javier Duarte va para 40 días detenido en Guatemala y México no lo ha pedido en extradición. El plazo es de 60 días… Las autoridades calculan dos momentos: la próxima semana, antes de las elecciones del 4 de junio, o la semana siguiente a las mismas. El riesgo que valoran está en el costo que pagaría el PRI cuando la tolvanera se levante, de nuevo.

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