Matar la historia

La mitad del país espera que AMLO no se equivoque y que políticas más socialistas reviertan las cifras que no mienten

Gabriel Baducco / Así de sencillo / Heraldo de México
Gabriel Bauducco / Así de sencillo / Heraldo de México

El presidente López Obrador declaró el fin de la política neoliberal, esa pesadilla que prevaleció en México durante 36 años. Desde Palacio Nacional, al clausurar el foro Planeando Juntos la Transformación de México, el mandatario dijo que quedan abolidas dos cosas: el modelo neoliberal y su política de pillaje antipopular y entreguista.

Pero no sucedió lo que los organizadores esperaban. No hubo una ovación: los aplausos fueron bastante desangelados. Ni siquiera su gabinete, sentado en primera fila, junto a la esposa de AMLO, mostró mayor entusiasmo.

Para confirmar esto, no hace falta más que revisar los planos abiertos de la transmisión publicada por el propio Presidente en sus redes sociales.

También dijo que ahora nos toca edificar lo que sigue con la conciencia de que lo que hagamos será por la regeneración de nuestra vida pública. Tenemos la responsabilidad de construir una propuesta posneoliberal y convertirla en un modelo viable de desarrollo económico, ordenamiento político y convivencia entre sectores. Tiene toda la razón, eso no será fácil.

Ahora bien, por qué el discurso del Presidente tuvo tanta repercusión, si, palabras más, palabras menos, eso es algo que ya había dicho antes. El día de su toma de protesta, por ejemplo. Entonces habló de la muerte del modelo.

Y no sólo eso, dijo que emprendería una guerra contra el neoliberalismo y se comprometió a hacer todo lo que estuviera a su alcance para impedir su regreso.

Fueron 36 años de política neoliberal en México. Su implementación comenzó durante el gobierno de Miguel de la Madrid, se ahondó con Carlos Salinas de Gortari. Siguió con Ernesto Zedillo Ponce de León y se mantuvo incluso en la alternancia, durante los gobiernos del PAN de Vicente Fox y Felipe Calderón.

Con el regreso del PRI a la Presidencia de la República, encabezada por Enrique Peña Nieto, las cosas no fueron distintas.

El neoliberalismo surge como respuesta a la intervención del Estado como garante y gestor de una mayor justicia social. Eso quiere decir un Estado benefactor. Y la verdad es que tomó fuerza incluso después de las debacles de la economía capitalista del siglo XX; en especial las que el mundo vio al final de los años 20 y la de la década de 1970.

La mitad del país, incluso los que no votaron por López Obrador, esperan que no se equivoque y que políticas más socialistas tengan el poder de revertir las cifras que no mienten.

Desde hace 40 años, la pobreza prácticamente no ha disminuido en México. Lo dice el Coneval: todas las mediciones (ingreso mínimo, pobreza alimentaria, pobreza patrimonial, acceso a los servicios básicos de salud) no se han movido para mejorar y algunas han empeorado.

Pero para revertir eso, no sólo hace hace falta sensibilidad social, también una diestra mano en las finanzas del país. De lo contrario, en lugar de matar la historia, veremos a la historia repetirse.

Así de sencillo.

 

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@gabrielbauducco

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