Más producción con menos vacantes

Schneider Electric, en Normandía, experimenta con éxito la transformación industrial con fundamento digital

Alejandro Sánchez / Contra las cuerdas / Heraldo de México
Alejandro Sánchez / Contra las cuerdas / Heraldo de México

Normandía.- En esta entidad francesa, donde desembarcaron los aliados para vencer al ejército de Hitler, las máquinas por fin dejaron de extraer en los músculos de los hombres toda la fuerza que necesitaban para la producción obrera.

De este lado del mundo avanza la cuarta Revolución Industrial desde la primera transición, a finales del siglo XVIII, que acabó con la mano de obra basada en el trabajo manual y uso de la tracción animal hasta la implementación de la inteligencia artificial ejecutada a través de datos almacenados, tabletas y códigos QR.

Se ven pocos empleados en la inmensa planta, pero en un punto, un hombre flaco y alto, como de cincuenta y tantos años, monitorea con atención una pantalla de plasma donde fluyen datos y gráficas, que ayudan a operar una máquina encargada de embobinar hilos de cobre fino. Esa acción, a partir de abril del año pasado, cuando se inauguró el parque industrial en el que estamos, redujo a minutos la tarea en masa de lo que se hacía en dos días.

Lo que estás viendo es el proceso de elaboración de interruptores que hacen funcionar motores. La digitalización es una nueva forma de optimizar la producción, me dice una directiva de cabellos dorados de la compañía Schneider Electric.

Schneider Electric, al ser fundada en 1836 ha experimentado casi todas las etapas de la Revolución Industrial, hasta contar con una vitrina transparente en la que en el interior hay una especie de máquinas de refresco que guardan información: son los sesos del cerebro informativo que hace que toda la planta funcione de manera sincronizada. Vemos la llamada Industria del Futuro.

Tiene todos los candados posibles y medidas de seguridad contra ataques cibernéticos o físicos que paralizarían las actividades sin necesidad de una huelga obrera.

La directiva rubia se adelanta a decir que para lograr el proceso de transformación y adaptación al sistema digital por parte de los empleados, cada viernes, durante varias semanas, se dedicaron a explicarles el proyecto.

No hubo despidos, siguen trabajando los mismos en la planta, asegura.

Suponiendo que efectivamente no haya habido bajas, sí aumentó la producción, manteniendo el mismo número de empleados y aunque disminuyó su carga de trabajo, a algunos les queda tiempo para hacer otras funciones en la compañía.

La realidad virtual se usa aquí todo el tiempo para crear situaciones antes de hacerlo en la realidad, para no poner en riesgo nada y poco a poco perfecciomar sus procesos.

Es una fábrica vieja con presencia y distribución en todo el mundo, adaptada a la revolución 4.0, operada por robots y asistida por empleados.

¿Hasta dónde va a parar esto? Es algo que aún no lo sabemos bien, pero la misma empresa aumentó sus servicios y la demada para implementar la innovación tecnológica. Los currículos que hay sobre la mesa de recursos humanos de Schneider Electric son de personas cada vez más jóvenes, pero vacantes hay pocas.

Por ALEJANDRO SÁNCHEZ

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