Tensión en San Lázaro

La crisis por la que atraviesa el Congreso debe resolverse hoy. En la disyuntiva está entregar o no la cabeza de Cervantes a Anaya

Ayer todo era tensión y espera para encontrar la puerta de la negociación que permita instalar la Mesa Directiva en la Cámara de Diputados.

En las oficinas de San Lázaro se contaban las horas del reloj –el límite es la media noche de hoy- antes de caer en la parálisis de uno de los poderes de la Unión.

Los panistas parecían tener la sartén por el mango. De hecho, fueron ellos quienes llevaron a esta situación con la intención –eso dicen- de obligar a los priistas a evitar que el hoy Procurador Raúl Cervantes, se convierta en Fiscal General.

Sin embargo, la medida es peligrosa; prácticamente suicida, pues nunca antes la Guerra Sucia había llegado a poner en crisis las instituciones. Hoy, Acción Nacional ha ensanchado sus límites.

Los priistas aprovechan la situación para cargarle la mano a Ricardo Anaya acusándolo de poner en riesgo el orden constitucional y dejan que la soga se cierre lo más posible sobre el cuello del dirigente del blanquiazul antes de desfacer el entuerto.

Aunque la solución, valga decirlo, no resulta fácil ni grata para quien ceda. En la mesa de los analistas se ponía esta disyuntiva:

-Si el gobierno entrega la cabeza de Raúl Cervantes, el PAN –y particularmente Ricardo Anaya– se convierte en el líder de las organizaciones sociales (que claman porque el hoy Procurador no se convierta en Fiscal General).

-Si Anaya persiste en mantener la crisis en el Congreso, secuestrando las instituciones, será catalogado como un autoritario y perderá la confianza de sectores importantes.

Hoy es el día D para salir de esta crisis.

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NO QUIERO IRME, NI ME VOY.- La carta-respuesta de Pablo Gómez a los dichos de la Presidenta de su partido –urgiendo a los inconformes a irse rapidito del PRD- no tiene desperdicio.

Entre otras cosas, le escribe Pablo a Alejandra Barrales:

Eres la única persona que, al frente de un partido, tiene prisa de que se vayan sus militantes. Te importa menos que un bledo, por lo visto, las causas y contenido de las disidencias, ni se te observa interés alguno en discutir algún tema de relevancia. 

Frente a tu dicho de que quienes quieran irse que se vayan, te respondo: yo no quiero irme ni me voy. Quienes deberían abandonar la dirección formal del partido son todos ustedes, los y las que transgreden el programa y la línea política, las y los tránsfugas de la izquierda que han votado en favor de una alianza electoral nacional con el PAN y buscan afanosamente respaldar a un candidato panista para que se convierta en otro Fox, en otro Calderón, un o una derechista neoliberal que sólo podría prometer al país más pobreza, estancamiento, atraso e injusticia.

Tú no eres nadie para orillar a que me vaya ni para echarme del PRD. Ustedes son los tránsfugas.

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GEMAS: Obsequio de Ernesto Cordero: No hay ningún elemento para que se nos expulse (del PAN), nuestro único pecado es no estar de acuerdo con el Presidente del Partido.

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