El referéndum por la independencia del Kurdistán

La evolución del tema kurdo es en buena medida resultado de los cambios en las prioridades de la agenda internacional


Este lunes 25 de septiembre, millones de kurdos votaron en un referéndum histórico sobre la independencia del Kurdistán, desafiando las presiones internacionales. Alrededor de 20% de la población total de Irak es kurda. La mayoría son musulmanes suníes, pero también hay kurdos chiíes y cristianos. El peligro de que Irak pierda su integridad territorial para un Estado kurdo no es solamente la consecuencia de la violencia social y política que caracteriza a la historia contemporánea de Irak. Se inscribe en una lógica más estructural, resultado de las presiones oligárquicas del sistema internacional.

La evolución del tema kurdo es en buena medida resultado de los cambios en las prioridades de la agenda internacional. Tras la guerra del Golfo de 1990-1991, los kurdos iniciaron su marcha hacia la independencia con apoyo de EU. La intervención aliada dio a los kurdos una autonomía de facto en el Irak bajo su protección, con la instauración de una zona de exclusión aérea. El autogobierno excluyó a la ciudad de Kirkuk, donde habitan numerosos turcomenos y árabes, quienes temen que una independencia los relegue a ciudadanos de segunda categoría. A la destrucción de Irak durante la guerra se agregó la tutela de la ONU sobre el petróleo iraquí (resoluciones 706 y 712) y se votó la resolución 986 (petróleo a cambio de alimentos), con la que la comunidad internacional destinó poco más de 10% de los ingresos obtenidos del petróleo iraquí al programa de la ONU para el Kurdistán autónomo. Los kurdos empezaron a autoadministrarse, la lengua árabe se practicó cada vez menos, casi nadie iba ya a Bagdad a estudiar, los matrimonios mixtos se redujeron.

Posteriormente, las dos principales fuerzas políticas kurdas, el Partido Democrático del Kurdistán y la Unión Patriótica de Kurdistán, cooperaron con la invasión estadounidense de 2003 y han participado en todos los gobiernos nacionales. También han gobernado en coalición en el Gobierno Regional del Kurdistán, creado en 2005 para administrar las tres provincias de Dohuk, Erbil y Sulaimaniya, y empezaron a exportar petróleo sin pasar por Bagdad, mediante la construcción de un oleoducto a Turquía. A partir de 2014, los soldados kurdos (peshmergas) han resistido el avance del Estado Islámico y le infligieron derrotas importantes en el norte de Siria con la ayuda del poder aéreo de la coalición liderada por Estados Unidos.

El referéndum de independencia ha suscitado el rechazo de Bagdad, todos sus vecinos y de grandes potencias, incluido Estados Unidos. Comparten el temor a que desencadene la partición de Irak y agrave las tensiones étnicas y sectarias en la región, especialmente en los países que tienen una minoría kurda importante. A Washington preocupa que el voto debilite a su aliado, el presidente iraquí Al-Abadi, ante las elecciones parlamentarias de 2018. La consulta sólo contó con el respaldo de Israel.

Masud Barzani, presidente del Kurdistán iraquí desde 2005 y líder de la campaña por la independencia, hizo hincapié en que el referéndum sería no vinculante y en que simplemente permitiría a los líderes kurdos ejecutar la voluntad del pueblo en el momento y las condiciones apropiados. Con todo, un sector importante de kurdos no renunciará a su derecho a la autodeterminación. La cuestión es que la eventual independencia del Kurdistán iraquí está lejos de solucionar sus problemas sociales, políticos y de transparencia en la administración pública. La realidad del poder la ejercen esas dos facciones político-militares, las cuales dividieron el influjo en el territorio y la administración de la región autónoma tras su guerra civil entre 1994 y 1998. Desde entonces, retienen sus propias fuerzas militares y de seguridad, así como redes clientelistas. La recesión económica provocada por el sector energético y las controversias con Bagdad por la explotación autónoma de hidrocarburos seguirán presentes, entre los muchos otros pendientes internos y regionales y las contradicciones de las grandes potencias.

 

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