Marko Cortés, 200 noches

En realidad, la 4T que no aparece por ningún sitio, de manera inverosímil se hace presente dentro de Acción Nacional

Marko Cortés, 200 noches

A cien días de haber tomado posesión como Presidente de Acción Nacional, han pasado doscientas noches o la misma noche sin solución de continuidad para Marko, así con K, Cortés. La presidencia del michoacano al frente del PAN es igual a carecer de ella.

El dirigente de este partido se significa por la nada. Así lo demuestran el desorden interno, las rivalidades en pugna, la guerra de facciones, la ausencia completa de oposición al Gobierno actual.

Lo más preocupante para el ciudadano es la falta de estrategia opositora por parte de Cortés-Nadie. Pero tampoco puede responsabilizarse únicamente a éste de dirigir un Partido-Nada.

En realidad, la 4T que no aparece por ningún sitio, de manera inverosímil se hace presente dentro de Acción Nacional.

Este instituto político es lo único que se está transformando. No importa que la mudanza resida en la decadencia, la degeneración o pulverización. La evidencia es que se transforma.
Suele decirse equivocadamente que el PAN nació como oposición. Las pruebas demuestran que surgió para resistir.

Y resistió durante décadas. Pero resistir no es hacer oposición. Si Acción Nacional hubiera hecho oposición, habría en México una cultura opositora. Pero no existe por ninguna parte.

Esa resistencia fue en su momento un esfuerzo encomiable puesto que era la única manera de estar en política. En estos momentos, el PAN resiste, pero no se opone al lopezobradorismo.

Y no lo hace porque no sabe cómo. Es vergonzoso contemplar como los panistas en el Congreso y el Senado imitan las mismas prácticas del PRD o, más recientemente, de Morena.

La estridencia y los sombrerazos no son oposición, sino hacer el payaso, por eso el PRD y Morena lo hacían tan bien.

La oposición requiere tanta exigencia o más que el ejercicio de Gobierno. Cuando se limita a numeritos circenses, exhibe su carta de defunción. La resistencia de Acción Nacional en las décadas oscuras fue de una dignidad ejemplar; la actual es de una notable indignidad.

El PAN perdió sus principios hace mucho, pero ahora también su dignidad como exhiben los ridículos numeritos a los que llaman ejercer la oposición. Cortés-Nadie no aparece por ningún lado.

Hace un par de días se limitó a dar la bienvenida a Ricardo Anaya quien no tiene nada que aportar porque ya se llevó lo que le interesaba. A Acción Nacional no le preocupa hacer oposición porque ignora cómo hacerla y tampoco le preocupa.

Cuando este partido abdicó del mandato recibido por los mexicanos para ejercerla, en lugar de aplicarse respetando a la democracia y a los votantes, siguió con el manejo empresarial del partido.

La orfandad, en que la perversa alianza con MC y PRD dejó a parte de los votantes del PAN, era sólo un aviso de ese mismo desinterés ahora en la oposición.
Diacrítico.

La noche de Cortés-Nadie es también una noche triste, pero sin fin. Un partido irresponsable no puede hacer una oposición responsable.

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