El reto de cumplir

Vale la pena reflexionar que antes de construir promesas, se debe actuar con responsabilidad

Mariana Gómez del Campo /  Heraldo de México
Mariana Gómez del Campo / Heraldo de México / Columnistas El Heraldo

En diciembre tomará posesión como presidente de México, Andrés Manuel López Obrador. A partir de ese momento, el gobierno federal tendrá la oportunidad de concretar los cambios prometidos en 12 años de campaña, generando altísimas expectativas.

Haré un breve recuento de promesas que ya veremos si cumplen o no.

Quizá lo más esperado es bajar el precio de la gasolina. De acuerdo con lo anunciado por la próxima secretaria de Energía, Rocío Nahle, el precio del combustible seguirá aumentando de acuerdo con el comportamiento de los mercados internacionales y no de manera inmediata como se presumió en la campaña.

En educación, la realidad es que la Reforma Educativa se encuentra en la incertidumbre, ya que, por palabras del propio AMLO, ésta se cancelará, pero en foros, el futuro titular de la SEP, Esteban Moctezuma ha anunciado que sólo se harán cambios para mejorar la ley. Paralelamente vemos cómo el SNTE y la CNTE mantienen una lucha por combatir dicha reforma y muestran molestia por la libertad de Elba Esther Gordillo.

El gobierno austero, que promovería un descenso en los salarios de funcionarios públicos, no se ha encontrado exento de escándalos, como la boda de César Yáñez -el más cercano colaborador de AMLO, que será el coordinador de Política y de Gobierno-, que ocupó primeras planas de diarios y revistas de sociales, incluyendo medios extranjeros, destacando los lujos de la misma, que si bien es un evento privado, no es acorde con los criterios de austeridad marcados por el próximo presidente que, por cierto, cuando se le cuestionó sobre la boda, dijo: No me casé yo… Yo fui invitado. Para la mayoría de los mexicanos, un tema de gran preocupación es la inseguridad, situación que ha llevado al gobierno a apoyarse en el ejército y la Marina para combatir a la delincuencia. Para darle solución al tema, el Presidente electo prometió retirar a las Fuerzas Armadas de las calles, como una medida para garantizar la paz. Hace unos días dijo que mantendrá al ejército en las calles. Prometer es muy fácil, concretar es complejo. En México, las mayorías que obtuvo Morena en el Congreso le da posibilidades al futuro gobierno de concretar lo que prometió.

En Estados Unidos, Brasil, Gran Bretaña, México, entre otros, los presidentes o primeros ministros han llegado mediante mayorías electorales muy significativas que generaron expectativas ante sus electores para garantizar su triunfo. En el ejercicio de gobierno no necesariamente se han caracterizado por ser dirigentes populares, todo lo contrario, han sido cuestionados y su popularidad se ha demeritado. Aquí tenemos un claro ejemplo, el del presidente Peña Nieto que actualmente no supera los 12 puntos de popularidad.

Vale la pena reflexionar que antes de construir promesas, se debe actuar con responsabilidad y sensatez. Muy pronto podremos ver si el nuevo gobierno cumplirá sus promesas o sólo serán palabras al vuelo. Lo malo es que el pueblo paga las consecuencias.

AL TIEMPO…

 

MARIANA GÓMEZ

COLABORADORA

@MARIANAGC

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