Margarita, con Calderón, sacude el tablero

El gran derrotado con el registro de Zavala es el panista Ricardo Anaya, porque cada voto que ella obtiene es a costa de él, a quien no sólo le ha restado militantes y dirigentes, sino le arrebató hasta los colores del PAN

Margarita, con Calderón, sacude el tablero

El registro de Margarita Zavala como candidata independiente, con el sello del haiga sido como haiga sido de su esposo Felipe Calderón, alteró ya el tablero en el que se disputa la Presidencia de la República y se perfila la reconfiguración del sistema de partidos en México.

A cien días de la elección, Zavala consiguió el doble objetivo estratégico que se propuso al renunciar, en octubre, a 33 años de miltancia en el PAN: Llegar a la boleta como candidata sin partido y tener o aproximarse a dos dígitos en las preferencias electorales previo al inicio formal de la campaña presidencial, el 31 de marzo.

El gran derrotado con el registro de Zavala es, claramente, el panista Ricardo Anaya, porque cada voto que ella obtiene es a costa de él, a quien no sólo le ha restado militantes y dirigentes, sino le arrebató hasta los colores del PAN, diluidos en la amorfa coalición con el PRD y Movimiento Ciudadano.

La inclusión preliminar de Zavala en la boleta, que se explica por los intereses de Calderón en el Instituto Nacional Electoral (INE) y cuya cancelación es remota, tampoco es una gran noticia para el presidente Enrique Peña Nieto y el PRI, porque José Antonio Meade no sólo no para de caer, sino que la votación panista que preveía atraer con el perfil de este tecnócrata ya no llegará.

El único escenario positivo para Peña y el PRI es que Zavala es funcional como plan B tanto para destruir a Anaya, que sigue siendo el objetivo inmediato, como para perfilar hacia el final de la campaña el polo antagónico a Andrés Manuel López Obrador, el candidato que en la precampaña se consolidó como el puntero.

No es fortuito que López Obrador clame a favor de que los tramposos Jaime Rodríguez Calderón y Armando Ríos Piter obtengan el registro como candidatos sin partido, igual que Zavala: Le conviene la dispersión del voto en su contra, porque con su tercio mayor gana, algo no tan seguro si la elección es de dos.

Y la elección de dos es la que ha buscado construir también Anaya desde que se reservó para sí la candidatura, forzó a la renuncia al PAN de Zavala y tramó la alianza con PRD y MC, cediéndoles posiciones a costa de los suyos.

En este plan se inscribe la incorporación de Jorge G. Castañeda al equipo de campaña de Anaya –¡que a diez días del inicio de la misma ni siquiera se ha formalizado!–, más como articulador de los poderes económicos y políticos que como operador electoral, que lo ha sido estéril con sus tres frustrados intentos de ser candidato.

Pero al magen del resultado de la elección presidencial, el sistema partidario en México se alterará notablemente. Los cuatro principales partidos en el más reciente cuarto de siglo sufrirán mutaciones.

El PRI se perfila como el principal derrotado, como lo fue el año pasado en el Estado de México ante Morena –que le ganó la mayoría de los votos–, mientras que el PRD retrocederá hasta ser superado por MC y el PAN seguirá con una sangría incesante que, aun si Anaya no gana, dará lugar a otro partido, el de Margarita y Calderón…

 

Por: Alvaro Delgado

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