Maradona, el humorista

La llegada del argentino como DT de Dorados es una apuesta que no pinta bien; sólo es un movimiento económico

Maradona, el humorista

El mejor futbolista de todos los tiempos ha llegado a la cursimente llamada Liga de Ascenso (que es la segunda) para divertir a propios y extraños. Un rol de humorista involuntario.

El éxito mediático-mercadológico, que se busca justificadamente en el futbol profesional, radica en gran parte por la pintoresca personalidad actual de Diego, materia de caricaturas, memes, videos producidos de manera chusca, etcétera. Lo que hizo como futbolista cuenta, pero lo opaca su hilarante comportamiento.

Maradona no ha sido buen entrenador, no es el ideal para llegar a la división de ascenso cuando ésta ya ha arrancado su torneo… es una apuesta que en lo deportivo no pinta bien. La primera victoria como local en contra de los Cafetaleros debe de ser tomada con mucha cautela. Eso sí, no hay duda que sabe de futbol, y por esas características propias del juego, podría triunfar, aunque la intención de su contratación es la de llamar la atención para un equipo que busca dejar de ser discreto.

Llamar a Maradona fue un buen movimiento, muy bueno, entendiendo que un equipo profesional es, entre otras cosas, un negocio. Las expectativas comerciales de los Dorados son ahora diferentes a las de hace unas semanas, mucho mejores, por supuesto. Los dueños invierten su dinero privado como les dé la gana, no con recursos públicos, es un esfuerzo por incrementar el negocio muy válido, lo mismo y hasta el saberse seguidos por muchísimas más personas en el mundo se traduce en un mejor desempeño de los futbolistas en la cancha, y se presentan resultados positivos. Reconociendo el gran golpe lucrativo y publicitario que puede representar Diego en Dorados, sí que valdría la pena señalar que fuera de lo irrisorio que ha resultado desde que se retiró de las canchas, no es él precisamente un personaje digno de admiración, el reciente pasaje en el que le vimos apoyando bailando grotescamente a Nicolás Maduro es un ejemplo del cuidado que debemos de tener de ponerlo como una deidad.

Nunca antes se había seguido tanto a un entrenador de futbol en México, siendo sinceros, la gran mayoría de la afición no está interesada en analizar sus tácticas o estrategias, lo que quiere es verle sus gestos, escuchar su dificultad para hablar con fluidez, observar su desorientado caminar, contemplar su mirada desorbitada, y, sobre todo, mirarlo bailar. La directiva de Dorados se habrá sorprendido de que no se haya llenado el estadio en el debut de Maradona, a muchos nos llamó la atención. Esto sucedió porque el nuevo fenómeno maradoniano en México no es principalmente para el seguidor duro del futbol, para ese que visita regularmente el graderío; lo es más para el de televisión y de las redes sociales, muy valioso, por cierto, también. Mucho que divertirse con Maradona… ojalá y mucho que admirarse futbolísticamente con él, también.

Por PONCHO VERA

@PONCHOVPOF

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