Manzanillo pierde competitividad

“Si no tienes una ventaja competitiva, no compitas”, Jack Welch.


En el puerto de Manzanillo, el de mayor movimiento en el país, la operación comienza a hacerse lenta.

A decir de Mauricio Márquez, director general de Impala Terminals, una de las firmas de logística que opera en esa Administración Portuaria Integral (API), las nuevas reglas de operación vigentes desde este año convierten a ese puerto en uno de los más caros del mundo para el manejo de minerales. Esto ha encendido focos amarillos entre las mineras al elevar sus costos y ha motivado que varias firmas de ese sector evalúen la salida de sus embarques desde dicha terminal portuaria del Pacífico.

El año pasado la API de Manzanillo, que dirige el contralmirante Alejandro Miranda Oceguera, movilizó casi el 10% de la carga total del sistema de puertos mexicano que alcanzó más de 297 millones de toneladas.

Hasta hace poco con las expectativas que había generado el Tratado de Asociación Transpacífico (TPP en sus siglas en inglés), se veía a Manzanillo como una terminal que tendría gran despegue, pero la presidencia de Donald Trump acabó de momento con ese escenario, pero también la administración del puerto está haciendo lo suyo.

Las reglas de operación en el puerto colimense vigentes desde el 20 de enero pasado establecen requisitos que si bien buscan en el papel la sustentabilidad y la productividad, en la práctica no permiten cumplir con el segundo objetivo.

Me refiero a tiempos de espera más dilatados e incremento de costos que les restan competitividad.

Para Impala Terminals concretamente la complicación es que al tener una sola posición de atraque en el muelle 16, del Grupo Hazesa, de ahí que las diferentes embarcadores se tienen que formar varias horas para llevar a cabo la operación, esto en detrimento de los costos asociados al comercio exterior.

Y bueno, el hecho de tener los barcos fondeados, estacionados, esperando el turno para poder ser cargados trae un daño económico. En los puertos del país se mueven alrededor de dos millones de toneladas anuales de minerales de las cuales poco más de 600 mil toneladas son operadas a través del Puerto de Guaymas, mientras más de 1.3 millones de toneladas salen a través de Manzanillo, siendo el cliente más importante Grupo México, el gigante del cobre de Germán Larrea Mota Velasco. De esa última cantidad, cerca de la mitad corresponde a lo operado por Impala Terminals.

Por el momento empresas como la que maneja Márquez han tenido que adaptarse a las nuevas reglas fijas por la API de Manzanillo, pero como todos los negocios evalúan constantemente opciones para ganar competitividad, algo que definitivamente no están encontrando en ese puerto.

#PIENSAJOVEN

Que en estos tiempos surja un nuevo periódico es noticia. Agradezco la confianza de Franco Carreño, Director General de El Heraldo de México, y lo invito, amigo lector, a que me acompañe todos los martes y jueves con más Corporativo.

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