19 de septiembre

19 de septiembre. La fecha maldita por la fuerza de los terremotos. Pero la fecha que nos recuerda lo que somos


La fecha parece maldita. A 32 años del sismo magnitud 8.1 que sacudió México en 1985 y dos horas y catorce minutos después del megasimulacro para recordarlo el pasado martes a las 11 am, el suelo se volvió a cimbrar.

 

A las 13:14 hrs. un terremoto magnitud 7.1 dejó daños que, tres días después, aún son incuantificables. Al momento de escribir estas líneas, la cifra de muertos rondaba los 280. Y conforme transcurrían las horas, parece, el número seguiría aumentando.

 

Pero en medio de la desgracia, la sociedad ha podido más. El ímpetu ciudadano va ganando. La solidaridad no deja de aparecer y las historias de ayuda han sido más que las de tragedia. En minutos, decenas de edificios se vinieron abajo, cientos de personas perdieron sus casas. Pero en todos los sitios donde esto ocurrió, hubo una mano ciudadana.

 

Antes, incluso que las autoridades, que los cuerpos de emergencia, una mano solidaria. Las redes sociales se inundaron con llamados de ayuda, gestos tan nobles como ofrecer casa y coche para quienes más lo necesitaban. Hospitales públicos y privados se abrieron a todos, recordando para qué son, para qué sirven. Los medios de comunicación, en su obligación más escencial: comunicar, servir.

 

Ahí han estado nuestros bomberos, esos héroes abandonados por tantos gobiernos. Los Topos, siempre los topos. Los voluntarios de Cruz Roja. Las cadenas humanas en las que conviven hombres y mujeres sin importar su condición social o económica. Nuestra UNAM organizando brigadas de universitarios para apoyar en las labores de rescate. Hombres y mujeres compartiendo sus teléfonos, sus casas, sus coches. Vecinos solidarios con sus vecinos, con sus compañeros de trabajo, de escuela. La sociedad civil unida. Dándose la mano. Sin importar nada, ni preferencia sexual, ni religión, ni ideología política, mucho menos filiación partidista. Eso es México.

 

En medio de la tragedia, en pleno desastre, sus ciudadanos. Nosotros. Todos.

 

19 de septiembre. La fecha maldita por la fuerza de los terremotos. Pero la fecha que nos recuerda lo que somos. La que nos hace mirarnos hacia adentro, recordar el México que ahí está, más allá de gobiernos y a pesar de nuestros gobernantes: un país solidario y unido.

 

Como en 1985, la sociedad civil ha dado muestra de ciudadanía. Una demostración que, en medio de la tragedia, tendría que hacernos sentir orgullosos a todos.

 

-Off the récord

 

La única que parecen ir en contrasentido a millones de mexicanos es la clase política. De dientes para afuera todos -PRI, PAN, Morena, PRD-, ven la urgencia de redireccionar los millonarios recursos que recibirán, para hacer frente a la emergencia, pero en los hechos miran para otro lado. La fórmula para el grosero reparto de carretadas de dinero, la hicieron ellos. Ellos pueden cambiarla. Claro, si quisieran. Señalan destiempo e imposibilidad. Más bien se trata de voluntad… Ayer 12 senadores, entre los que están Mariana Gómez del CampoRoberto GilErnesto Cordero y Jorge Luis Lavalle, pusieron la mesa: vía un decreto de emergencia se pueden utilizar parte de esos 25 mil millones. La pregunta es, ¿los partidos en serio quieren? ¿O sus dirigencias están simulando?

 

Columna anterior: El México en el que matan mujeres

¿Te gustó este contenido?