Manlio y los estrategas de 2024

Con la derrota de Beltrones por la renuncia de Narro, sólo quedan tres estrategas partidistas de altura

Martha Anaya / Alhajero / Heraldo de México
Martha Anaya / Alhajero / Heraldo de México

Con la salida del juego de José Narro Robles en la lucha por la dirigencia del PRI, uno de los grupos políticos más poderoso –el de Manlio Fabio Beltrones y Emilio Gamboa- sufre una fuerte derrota.

Y es esta vez –de nueva cuenta-, el ex gobernador sonorense, quien ha sido el blanco más importante de sus adversarios.

En 2016, cuando el PRI perdió 7 de 16 gubernaturas, Beltrones –presidente de un PRI que ya desde un año atrás había mostrado que iba en caída– sufrió el embate de los principales suspirantes de su partido a la Presidencia.

Ese fue el primer gran golpe (aunque ya en tiempos de Ernesto Zedillo le tocó vivir tiempos adversos). Y digamos que a partir de ahí, hasta el final del sexenio de Enrique Peña Nieto, logró capotear otros intentos –de dentro y fuera de su partido– de quienes quisieron acabar con él.

Ahora, en 2019, Manlio fue uno de los principales impulsores de la candidatura del doctor Narro. En su opinión, la figura del ex rector de la UNAM daría mucha respetabilidad y credibilidad al PRI. Era como una manera de ofrecer una disculpa por los últimos hechos.

Narro, como sabemos, no llegó al final del juego.

Valga ahora la pregunta: ¿qué tan profundo e importante es este revés para Beltrones? ¿De parte de quién en esta ocasión?

A primera vista podría decirse que el golpe lo propinaron los 11 gobernadores priistas que decidieron darle su apoyo a Alejandro Alito Moreno para la dirigencia del PRI; el propio gobernador campechano con licencia y el grupo que lo apoya, encabezado por el oaxaqueño José Murat Casab, presidente de la Fundación Colosio.

Pero no sólo dentro del PRI se cocinó esta historia que dificulta el camino que avizoraba Manlio en su camino: convertirse en diputado en 2021 y desde ahí armar la estrategia –junto con un líder del PRI fuerte- para 2024 con un buen candidato.

Su idea, en ese sentido, era convertirse en el estratega para enfrentar a AMLO y a quien habrá de lograr la candidatura por Morena.

Con la derrota de Beltrones, podría decirse que López Obrador ganó esta batalla por anticipado (con ayuda de Alito y los gobernadores priistas). Y era importante porque 2021 será a fin de cuentas zona para procesar su sucesión en 2024.

Un estratega menos al cual enfrentarse.

Por ahora, en el ajedrez político de alto nivel a jugar desde los partidos rumbo a la sucesión, sólo aparecen frente al tabasqueño dos figuras: Dante Delgado, en Movimiento Ciudadano; Ricardo Monreal y Marcelo Ebrard, en las propias filas de Morena.

Acción Nacional, a pesar de los pesares, sigue siendo el partido más sólido como oposición. Sin embargo, no sólo carece de liderazgos, también de estrategas. No hay quién destaque en ese rubro.

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POR MARTHA ANAYA

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@MARTHAANAYA

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