¿Maldito pacto?

El Pacto por México fue una de las causales por las que el PRD está en extinción

¿Maldito pacto?

En entrevista con El Heraldo de México, el senador electo del PRD, Juan Zepeda, el mismo que, según los malosos del PRI, fue inflado para que en las elecciones del Estado de México de 2017 contribuyera al triunfo de Alfredo Del Mazo, reconoce, seis años tarde, que el Pacto por México,firmado al principio del sexenio por las tres principales fuerzas políticas del país, fue una de las causales por las que el PRD está en extinción; más bien que lo tienen in articulo mortis, acota el columnista.

Tiene razón Zepeda, pero ¿por qué no dijo ni pío cuando Gustavo Madero (Maderito) y Jesús Zambrano firmaron ese documento, al que calificaron como Bendito Pacto? Preguntan los observadores.

La respuesta es obvia. En aquel entonces, los dirigentes panistas y perredistas recibieron grandes dosis de oxígeno para prolongarles la vida en sus respectivos partidos, con la firma del multicitado pacto; más aún, se hermanaron políticamente con el gobierno y el partido del presidente Enrique Peña Nieto.

Con esa concertacesión cupular que efectivamente, afirma hoy Zepeda, careció de consultas con sus bases, Maderito y Chucho pudieron recuperar el equilibrio en la presidencia de sus organizaciones. Para lograrlo, no dudaron en pasar por encima de la opinión mayoritaria de sus compañeros militantes que descreían de los beneficios de la alianza en términos de ventajas políticas para las cofradías albiazules de Acción Nacional y para las tribus, hordas, bandas, pandillas, mafias… del Partido de la Revolución Democrática.

Con su incorporación al Pacto, Madero y Zambrano convirtieron también el acuerdo en una moneda de cambio para presionar (¿chantajear?) al Presidente de la República y al PRI, con amenazas políticas que tenían el objetivo de mostrar independencia frente al gobierno federal y así fortalecer los liderazgos maderista y zambranista.

El precio político que el gobierno federal y el PRI pagaron por la presencia de la oposición en el Pacto, es el que habían calculado… y ya ni llorar es bueno. Para todos los firmantes el pacto fue, en principio, un juego de ganar-ganar… aunque a toro pasado se convirtió en perder-perder para PAN y PRD.

En conclusión, para Gustavo Madero y Jesús Zambrano esa alianza fue una bendición que los rescató del purgatorio político en que cayeron desde el día en que perdieron las elecciones presidenciales de 2012. Nadie daba cinco centavos por el futuro de Madero, después de que la candidata presidencial panista —cuyo nombre está olvidado— ocupó el tercer lugar en las elecciones de ese año. Gracias al pacto, las cosas cambiaron para Madero, pero nada más por seis años. El dirigente perredista recibió el Pacto como salvavidas en el momento en que se quedó descobijado y a la intemperie por la decisión de Andrés Manuel López Obrador y su Movimiento Regeneración Nacional, Morena, de abandonar las filas del PRD.

Hoy, el PRD está muerto, pero nadie quiere firmar su acta de defunción, y el PAN todavía patalea.

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