¿Malas señales?

AMLO arranca la Cuarta Transformación con Carlos Urzúa, un maestro que de finanzas públicas no sabe nada

Luis Soto / Agenda Confidencial / Heraldo de México

¿Cuál será el destino inmediato del gobierno de Andrés Manuel López Obrador? Es la interrogante que circula en el ámbito financiero nacional e internacional, y que a unos días de que empiece la Cuarta Transformación nadie se atreve a responder.

En los regímenes priistas y panistas, una primera y significativa señal política que enviaban los presidentes de la República en vísperas de su toma de posesión, era la designación de los integrantes de su gabinete, porque el historial de los hombres y mujeres llamados a formar parte del círculo privilegiado del poder permitía avizorar el destino inmediato del gobierno. Y una de las características que consideraban era la capacidad profesional; otra, la amistad cercana. Desde hace por lo menos 60 años, en el gabinete presidencial han existido dos figuras claves: el secretario de Hacienda y el de Gobernación. El primero garantizaba el destino económico del país y el segundo, el político. En Gobernación, Ernesto Zedillo empezó a regar el atole al colocar a Esteban Moctezuma, a Francisco Labastida y a Diódoro Carrasco; Emilio Chuayffet fue de lo mejorcito entre los cuatro titulares que ocuparon ese sexenio el Palacio de Cobián. Felipe Calderón copió la técnica zedillista: muchos y puro improvisado. A lo largo de esos 60 años, Hacienda ha corrido con mejor suerte. En 1958, Adolfo López Mateos tuvo el tino de designar a Antonio Ortiz Mena, autor del periodo de prosperidad económica conocido como desarrollo estabilizador, lo que le valió en el cargo repetir durante el sexenio siguiente en donde también cubrió toda la ruta. Luis Echeverría tuvo dos secretarios de Hacienda de grueso calibre: Hugo B. Margain y Mario Ramón Beteta. De José López Portillo , quien también ocupó esa cartera, ni hablamos. En el sexenio de José López Portillo destacaron por su actuación Julio Rodolfo Moctezuma Cid, David Ibarra Muñoz y Jesús Silva Herzog. En la administración del Miguel de la Madrid, mejor conocido como el hombre gris, repitió Silva Herzog y fue sustituido por Gustavo Petricioli Iturbide. Carlos Salinas de Gortari designó a Pedro Aspe Armella, quien aguantó todo el sexenio. Ernesto Zedillo tuvo tres secretarios en esa cartera: Jaime Serra Puche, quien sólo duró 28 días en el cargo; Guillermo Ortiz, delfín presidencial de Zedillo a quien Santiago Oñate le aplicó los candados, y José Ángel Gurría Treviño. En el gobierno del cambio sin rumbo, Vicente Fox echó mano de Francisco Gil Díaz, que lo aguantó todo el sexenio. Felipe Calderón tuvo a tres: Agustín Carstens, Ernesto Cordero y José Antonio Meade y con Enrique Peña Nieto desfilaron por esa dependencia Luis Videgaray, José Antonio Meade y José Antonio González. López Obrador arrancará la Cuarta Transformación con Carlos Urzúa, un maestro que de finanzas públicas y privadas no sabe nada, y que antes de tomar posesión ya empezó a cometer burradas. ¿Será mala señal? Preguntan los bisoños.

(Por vacaciones a los lectores, esta columna reanudará su publicación el 3 de diciembre, el primer día hábil de la Cuarta Transformación).

 

[email protected]

@LUISSOTOAGENDA

¿Te gustó este contenido?




Lo mejor del impreso
OpiniónGerardo Rodríguez / Cuarto de Guerra  /  Heraldo de México

Historias de espías: El Ángel